Papa Mbaye: De no coger nunca un balón a debutar en el Barça

Papa Mbaye: De no coger nunca un balón a debutar en el Barça

Javier Ortiz Pérez

Tiene mérito lo de Papa ‘Ablaye’ Mbaye: con 16 años, cuando llegó a España, nunca, absolutamente nunca, había cogido un balón de baloncesto. Tuvo que aprenderlo todo desde el principio, con lo que eso supone, y, aunque no es desde luego una estrella, sí puede presumir de haber debutado en la Liga Endesa con el Barcelona y de ser un buen jugador de rotación en la LEB Oro actualmente.

Mbaye es de Senegal. Allí la vida le cambió radicalmente cuando, en 2006, un agente le vio y, simplemente guiado por su corpulencia, le propuso si quería jugar a baloncesto en otro país. “Me sorprendió mucho y dije que sí inmediatamente, que por qué no. Todos soñamos con algo así”, cuenta. Su primer destino en España fue el Arona de Tenerife y ya medía 2,06, prácticamente lo mismo que ahora, que está en 2,08. No todo fue sencillo. No hablaba nada de español ni inglés y la comunicación era a través del francés que sí manejaba uno de sus entrenadores. “Tuve que empezar con todo desde el principio, cosas que los jugadores aprenden con 10 años yo tuve que hacerlas con 18. Cuando otros estaban haciendo otras cosas, a mí me estaban enseñando a tirar”, remarca.

Ese físico tremendo también llamó la atención del Barcelona, que le vio en un torneo y a los pocos meses le incorporó para su cantera: “Nadie esperaba eso. Apenas un año antes no había jugado nunca al baloncesto y ahora estaba en un club tan grande”. El cuento de hadas continuó en la Ciudad Condal cuando Xavi Pascual le llamó para que, siendo componente del filial que militaba en LEB Plata, echase una mano en los entrenamientos del primer equipo. En la segunda jornada de la Liga Endesa 2011-12 saltó a la pista durante 3:27 ante el Estudiantes, en el primero de los cuatro partidos que llegaría a disputar en la máxima categoría entre esa temporada y la siguiente. “Estaba muy nervioso, deseando salir porque estábamos ganando claramente y eso era algo que podía suceder. Finalmente salí”, recuerda.

Ganando un salto inicial en Lleida (Foto: Pol Puertas).

Estuvo como azulgrana hasta 2016, ejerciendo incluso como veterano (25 años) en el segundo equipo ya en LEB Oro. Su última campaña en el Barça B firmó los mejores números de su carrera: 9,1 puntos, 6,6 rebotes y 1,5 tapones en 25 minutos en pista. Su siguiente parada fue también en Cataluña, en Lleida, durante las cuatro campañas siguientes. “Para mí, es como estar en casa. Tengo muchos amigos allí y no hay más que palabras de agradecimiento para el club”, apunta. Su papel estaba claro y lo cumplía: el trabajo duro y menos agradecido, mientras que en ataque debía asegurar lo que le llegase cerca del aro. Excepto en la 2019-20, siempre estuvo por encima del 50% en tiros de dos puntos.

El pasado verano optó por el Melilla, donde mantiene un status similar y también dice estar contento. “Es un sitio diferente, pero también muy bueno, con buenas personas, que para mí es importante”, resume. Cumplidos los 30, está empezando a pensar qué pasará con su vida después del baloncesto. “Todavía no lo sé, porque tengo muchas cosas en la cabeza, pero seguramente lo que haga será en Senegal, donde no están las cosas muy bien. Llevo mucho tiempo lejos de allí, echando de menos a la familia, y creo que tengo que estar allí”, concluye.

Taponando con Melilla (Foto: CMB).