Saúl Blanco: El mejor de Asturias juega en Asturias

Saúl Blanco: El mejor de Asturias juega en Asturias
Machacando con el Fuenlabrada (Foto: acb Photo / F. Martínez).

Javier Ortiz Pérez

Es difícil discutir la afirmación de que Saúl Blanco es el mejor baloncestista de la historia de Asturias. Ha jugado 283 partidos en la Liga Endesa durante 13 temporadas distintas en cuatro equipos distintos. Es cierto que sus últimos años han sido complicadísimos con una concatenación de lesiones que incluso pusieron en peligro que siguiese en las pistas, pero ahí está todavía, quién sabe si cerrando el círculo porque, con 35 cumplidos en mayo, está por primera vez en el equipo de su ciudad, Oviedo (LEB Oro).

“Lo mío ha sido para hacer un documental, sí. El día siguiente de cumplir los 30 me lesioné en un brazo y luego en la rodilla derecha. Me operaron y el médico me dijo que no estaba nada seguro de que pudiese volver. Después de que me rescindiesen el contrato en Tenerife tuve que buscarme yo todo para la rehabilitación y trabajé muchísimo. Se me pasó de todo por la cabeza, pero conseguí volver después de casi dos años y volver a disfrutar del baloncesto”, afirma Blanco, perteneciente a una brillante hornada del centro de formación Siglo XXI, primero en Lugo y luego en Bilbao.

Su salto al profesionalismo se produjo en LEB con el Gijón, donde con su juego desenfadado y vertical despuntó tanto que el Fuenlabrada le fichó para la máxima categoría. Allí pasó cuatro años (2005-09) más medio más cuando el Unicaja, donde estuvo de 2009 a 2012, prescindió de él. Después también lució en Tenerife (2012-2016)… hasta que llegó la concatenación de problemas físicos.

En Unicaja (Foto: acb Photo).

“Todas las etapas tienen sus cosas buenas, todas te aportan algo. En el ‘Fuenla’ fue especial porque apostaron por mí como jugador, en Málaga jugué la Euroliga y estuve preseleccionado por España y en Canarias quizás fueron los mejores años de mi carrera a nivel de juega, ya con esa veteranía y plenitud que tienes a una cierta edad”, analiza. En su cuarto y último equipo en la Liga Endesa, el Betis (2017-18) la suerte no le sonrió con el cambio de Alejandro Martínez, que le había tenido en la isla, por Óscar Quintana. “No salió bien”, lamenta, aun con el orgullo de haber regresado 643 días después una pista de la máxima categoría.

Ha acumulado nada menos que 6.006 minutos en ACB (21 por partido), con 8,1 puntos y 2,7 rebotes. Destaca su notable 40,2% en triples y eso que en sus primeras versiones no era exactamente, sino un jugador muy potente a nivel atlético que llegó a ser subcampeón de dos ediciones del concurso de mates (2005 y 2006). Florent Pietrus y Mickael Gelabale le apartaron del triunfo.

“Cuando tuve tantos problemas físicos me di un año de plazo para volver a ser jugador. Pensaba que todavía tenía baloncesto. Y lo sigo pensando”, destaca. En estos últimos años se ha reinventado en varias aventuras fuera de guión: el Prat de LEB Oro, el propio Betis, el Círculo Gijón en LEB Plata (“quería disfrutar del baloncesto”) y, pasada campaña, en el Gries-Oberhoffen de la segunda división francesa. “Era una nueva oportunidad en una liga desconocida para mí, con un basket diferente, pero con mucha exigencia física, y me respondí muy bien”, cuenta. Este verano optó por “volver a casa”, donde confía ser todavía una pieza útil para Natxo Lezkano.

En el Liberbank Oviedo (Foto: COB).

Si una espinita se le ha quedado clavada es la de la selección absoluta. Y la tuvo realmente cerca: en 2009 acudió como invitado en la preparación para el Eurobasket, pero no llegó a debutar. “Ha sido el único año en el que no se ha hecho lo que de los que están ayudando al equipo durante esas semanas no lleguen a jugar ni un amistoso”, lamenta. Hasta tuvo opciones de cubrir la plaza del lesionado Berni Rodríguez, pero Sergio Llull acabó siendo el elegido para Sergio Scariolo al final de la concentración en detrimento suyo y de Carlos Suárez.

Sí, el mejor de Asturias juega en Asturias, ya veremos por cuánto tiempo porque si hay alguien preparado para ver con naturalidad la retirada es él. Diego Sánchez y Antonio Pérez Campoamor, entre otros, también fueron buenos, pero no tienen ni de lejos su historial.