Fran Vázquez: El taponador diferente

Fran Vázquez: El taponador diferente
33 veces internacional (Foto: FEB).

Javier Ortiz Pérez

Su anuncio de retirada anticipada hace unos meses, cuando descartó participar en la Fase Final de la Liga Endesa en Valencia, quizás nos dejó algo fríos, sin margen, en un momento informativo convulso, para reflexionar en profundidad sobre la figura de Fran Vázquez, sin duda uno de los grandes pívots españoles del siglo XXI, aunque eso se viese poco refrendado en la selección.

Vázquez, que cumplió el 1 de mayo 37 años, ya tenía tomada la decisión de dejarlo , pero no veía claro lo de jugar en Valencia con su último club, el Casademont Girona. “He antepuesto mi salud a cualquier otra cosa. Lo siento mucho por la afición y por el club, pero es algo que no quería hacer. Lo veo precipitado”, le dijo a David Sardinero en Gigantes. Una decisión que sería sorprendente si no fuera porque estamos ante un jugador que tomó años atrás una determinación también muy fuera de lo común: decirle no a la NBA.

Unicaja, 2001-05 (dos cesiones de por medio) y 2012-16 (Foto: acb Photo / M. Pozo).

Hoy en día sigue siendo el ‘drafteado’ más alto que nunca ha pisado, ni un minuto, la liga norteamericana, con la lógica excepción de Len Bias. Los Orlando Magic le eligieron en la undécima posición del 2005, pero él priorizó jugar en casa, cerca de la familia. Los motivos más detallados solo los saben él y su gente más cercana, pero hubiese estado curioso ver qué hacía al lado de un por entonces pujante Dwight Howard en un candidato al anillo.

Seguramente su estilo físico hubiese casado bien allí. Tenía un gran ‘timing’ para el tapón, instinto para el rebote y hasta poco a poco fue desarrollando mayores habilidades en ataque, aunque su jugada favorita siempre fue meterla para abajo cuando se la daban en buena posición.

Akasvayu Girona, 2005-06 (Foto: acb Photo).

Desde el principio el chico de la pequeña Chantada (“el Duque”, le llamaba Mel Otero) levantó grandes expectativas. Algo posterior a la generación de los ‘juniors de oro’, hubo auténticos navajazos para hacerse con sus servicios entre los grandes cuando se vio su imparable progresión bajo el paraguas del Centro de Formación Siglo XXI, primero en su Galicia natal y luego en Euskadi. Se decidió en 2001 por el siempre concienzudo programa de cantera del Unicaja, probablemente el club de su vida. Hasta hacerse con un hueco de verdad en la Liga tendría que vivir un par de cesiones en Bilbao y Gran Canaria, pero cuando lo hizo resultó un bastión importantísimo.

En 2005 no le salió bien lo de marcharse al tambaleante Akasvayu Girona y acabó en el Barcelona, donde sí acumuló éxitos a lo largo de cuatro temporadas (tres Ligas, tres Copas y la Euroliga del 2010). Pero su destino apuntaba Málaga, donde fue adorado por la hinchada cuatro años más (2012-16). “Lo que la hace especial es su gente. Te ve, te conoce, te para y te habla como si te conociese de toda la vida, lleves un año o seis meses. Te hablan como si te conociesen desde chico. Y luego el ambiente. Yo conocí Málaga con 17 años con mi padre y el ambiente dentro de la pista con la animación de la banda [Los Mihitas], ya muy típicos en esa época... Vivir ese campo lleno todos los días o casi es especial. Cuando pasas una mala racha se nota que la gente va menos porque se siente muy dolida con el equipo y demuestra el cariño que le tienen a este deporte”, contó en Málaga Hoy. A su recta final, con menos foco, no le faltaron dos últimos títulos en Tenerife, la Basketball Champions League y la Copa Intercontinental del 2017.

Barcelona, 2006-12 (Foto: J. L. G. Surralés).

Se retira siendo el máximo taponador de la Euroliga (249), de la Liga Endesa (738) y de sus ‘playoffs’ (106), lo que habla de su capacidad intimidatoria. En la decimosexta jornada de la 2006-07 le puso 12 ‘gorros’ al Valladolid, lo que se mantiene como récord vigente en un partido. Aquel día completó un triple doble histórico, ya que también sumó 11 puntos y 10 rebotes. Pero referirse a sus números es perderse, sobre todo en los de la competición nacional: 19 temporadas, 656 partidos (7º de la historia), 4.748 puntos, 2.842 rebotes…

Mayores sombras ofrece su periplo con la selección, con la que resulta impropio haber jugado solo 33 partidos. Entre grandes torneos solo acudió al Mundial de 2010 y al Eurobasket de 2005. No faltaron nunca los rumores, claro. “Nunca he tenido ningún problema con ningún jugador, ni con los Gasol ni con nadie. Ni me han hecho putadas por las que me cabreé ni nada. Son falsos mitos”. Son declaraciones a El Mundo en 2017, cuando volvió brevemente para las ‘ventanas FIBA’… y fue el mejor en un partido en Montenegro, ya con 35 años cumplidos. Un trocito del oro de China es suyo, ¿no?

Iberostar Tenerife, 2016-18 (Foto: acb Photo / A. Pérez).

“Recibiré críticas, pero creo que es algo que es mejor contar, ser honesto y transparente y decir que no quiero jugar. Tomé una baja voluntaria, avisé al club, y no voy a cobrar el tiempo que no esté trabajando. Mi intención era haberme despedido jugando en una cancha, que es lo que me apetecía”. Da igual, Fran. Has tenido un carrerón, como bien se demostró en el cariño recibido. “La verdad es que no me esperaba tanto. Te esperas cosas, de amigos y tal, pero tanto, la verdad es que no. Cuando pasó todo esto y he visto los vídeos y todo repetido me volví a emocionar. Me he dado cuenta de que teniendo mis defectos y mis cosas, la gente ha podido ver a un Fran Vázquez diferente”.

Zaragoza, su último club (Foto: acb Photo).