Antonio Porta: Bronce olímpico para la salvación en Valladolid

Antonio Porta: Bronce olímpico para la salvación en Valladolid
Con la selección argentina (Foto: CAAB)

Javier Ortiz Pérez

El desangramiento paulatino del anterior proyecto baloncestístico de Valladolid impidió detenerse con la suficiente calma en algunos de los jugadores que integraron a aquella etapa final con numerosas entradas y salidas. Una de ellas fue la de Antonio Porta, que años antes había sido nada menos que bronce en los Juegos de Pekín-2008 con Argentina y compartió pista con parte de la ‘Generación Dorada’.

Ocurrió entre finales de la temporada 2012-13 y principios de la 2013-14. Nuestro protagonista llegó en marzo del 2013 como sustituto de Alex Renfroe, que se había marchado a Alemania, y disputó 11 encuentros a muy buen nivel (8,1 puntos y 2 asistencias en 22 minutos). El equipo pucelano, que tenía serios problemas en su lucha por la permanencia, la amarró finalmente. Así es que continuó en el equipo, pero solo duró dos encuentros de la siguiente campaña al aceptar una oferta de los Svendborg Rabbits de Dinamarca, donde cuatro años después concluiría su larga carrera. No le faltó controversia aquello.

Gesto de rabia en Valladolid (Foto: EFEDOS / J. M. Escudero).

¿Qué pasó (de verdad) con Porta? Se lo preguntaban en un artículo en La Tribuna de Valladolid.  Ahí se afirma que el jugador y el técnico Ricard Casas “mantuvieron un encendido enfrentamiento que oponía a dos personajes con caracteres bien marcados” y que la química entre ambos “se acabó porque el entrenador no es el que Porta pensaba”. En la publicación se siembran dudas sobre el estado físico del argentino, que en al menos en su despedida pública no hizo reproches, deseando que el baloncesto de élite continuase en la ciudad. Quizás no terminó de recuperar bien una fractura en el codo que tuvo justo al acabar la temporada anterior.

Nacido en Firmat, en la provincia de Santa Fe (“es una ciudad, pero es un pueblo de campo, de unos 30.000 habitantes. Se vive de la industria y del campo, y se vive tranquilo. No tiene más misterio que la hamaca que se mueve (risas). Estamos cerca de Rosario, una gran ciudad”, dice), su trayectoria se desarrolló principalmente en Europa, donde llegó muy joven procedente del modesto Echagüe. Tenía 19 años cuando llegó a Italia, a Imola, dentro de la fiebre de nacionalizaciones de argentinos. Y allí construyó una buena trayectoria hasta 2013 en sitios como Livorno, Biella, Avellino, Verona y Scafati, plazas sólidas dentro del ‘pallacanestro’. La única excepción hay que buscarla en su temporada en el Spartak de San Petersburgo, la 2007-08, cuando ya asomaba como referente de la nueva generación de jugadores argentinos sucesores de los ganadores de Atenas-2004.

En su último equipo, en Dinamarca (Foto: Vidmedfoto.tk).

Con varios de ellos compartiría pista en Pekín, ocupando el rol de suplente de Pablo Prigioni con discreción. Aquel tercer puesto logrado en la final de consolación ante Lituania, con Manu Ginobili lesionado en el banquillo, es probablemente el momento culminante de su vida deportiva. “Jugar con la selección es  siempre algo maravillo, ponerse esa camiseta es increíble. Representar a tu país es lo más grande que le puede pasar a un jugar en su carrera, y yo por suerte lo pude hace varios años”, contó en area18deportes

En Dinamarca jugó cuatro temporadas más, hasta los 33, y llegó a anotar 48 puntos en un encuentro. Tras su retirada en el 2017 su rastro se ha hecho complicado de seguir, la verdad.

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