Kaloyan Ivanov: El búlgaro más relevante en la Liga Endesa

Kaloyan Ivanov: El búlgaro más relevante en la Liga Endesa
Machacando en Alicante (Foto: acb Photo).

Javier Ortiz Pérez

210 partidos en siete temporadas militando en cinco equipos distintos. No ha habido en la historia de la Liga Endesa un búlgaro más importante que Kaloyan Ivanov, un tipo durísimo. La pasada temporada ya no jugó y eso dejó un hueco difícil de cubrir en un país en el que, pese a haber enviado a la NBA al primer europeo que no pasó por las universidades norteamericanas, Giorghi Glouchkov, no sobran las caras potentes a nivel baloncestístico.

Ivanov, hermano gemelo de Dejan, al que también tuvimos, aunque menos, por aquí, se adaptó a los perfiles que se le pidieron en sus distintas etapas españolas, pero siempre le puso garra. Mucha. Pasó tres años temporadas de constante crecimiento en Menorca (2006-09), adonde había llegado desde el Cherno More Varna de su ciudad natal. Todavía era un jugador no del todo hecho, pero que a veces se marcaba unos partidos de los que hacen época, conectando especialmente con la grada por su estilo. Especialmente recordado es el día en el que capturó 20 rebotes ante el Bilbao Basket. Lo llamativo es que lo logró en 26 minutos y quién sabe si de haber jugado más hubiese peligrado de verdad la mítica marca de 29 lograda por Clarence Kea a principios de los 90.

Eufórico en Manresa (Foto: acb Photo).

Después también protagonizó buenos años en Manresa, Sevilla y Alicante. Quizás el más flojo el de la capital andaluza, por cierto. Hasta pudo fichar por el Valencia Basket en 2012, convertido ya definitivamente en una pieza muy fiable. Con este status, y tras un gran año en el Avelino italiano, le recuperamos para el Morabanc Andorra 2014-15. Francesc Solana, el que ficha en el Principado, le retrató bien entonces: “Es muy completo, tiene mucho talento, es luchador y hará mejores a sus compañeros”. Respondió bastante bien a las expectativas con 10,1 puntos y 6,8 rebotes en 27 minutos, pero inesperadamente, mediada la temporada, se marchó al Tofas Bursa con una oferta económica muy potente.

Dejó sus dígitos ACB en 7 puntos y 5,2 rebotes en 21 minutos a lo largo de sus siete temporadas. Por ponerle algún ‘pero’, le faltaba algo más de amenaza desde el triple para terminar de ser un ‘4’ moderno. Podía encestar alguno, pero su juego no dejó de tener un aroma a ‘vieja escuela’.  “Mi hermano y yo hemos jugado a baloncesto igual desde el primer día, luchando por cada balón, no sabríamos jugar de otra manera”, dijo en Andorra.

En su país con el Levski (Foto: FIBA).

En Turquía afeó su carrera protagonizando una lamentable escena: un brutal codazo sin balón a un rival. Una cosa es ser duro y otra bien distinta, sucio. Después, el también otomano Petkim y un fugaz regreso a casa con el Levski Lukoil clausuraron bastante pronto, con 32 años, su trayectoria profesional. Resulta bastante sorprendente porque en Bulgaria podía haber continuado prácticamente todo lo que hubiera querido, incluso en la selección nacional, donde por descontado fue un fijo.

Una anécdota casi olvidada de su carrera: en 1998 ejerció de recogepelotas junto a su hermano Dejan en el Europeo disputado en Varna que ganaron los juniors españoles en cabezados por Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Raúl López y demás (Pau Gasol era todavía un secundario en aquella maravillosa e insuperable generación).