Óscar Rodríguez: Un gran ‘4’… para la LEB

Óscar Rodríguez: Un gran ‘4’… para la LEB

Javier Ortiz Pérez

Solamente 32 partidos (y tres temporadas, que, a efectos prácticos, es como si fueran una) acumuló Óscar Rodríguez en la máxima categoría del baloncesto nacional. Y eso que era un excelente jugador en LEB, donde pasó los mejores años de su trayectoria. A veces suceden estas cosas y lo que en una competición son méritos en otra inmediatamente más arriba o bien se convierten en defectos o bien simplemente quedan diluidos.

Era un ‘4’ listísimo, con gran instinto para el rebote y buena mano incluso desde el exterior. Muchos recursos ofensivos, aunque le faltaba quizás algo más de atleticismo para enfrentarse a otros pívots. De haberlo tenido hubiese hecho mejor carrera, sin duda, pero no le fue mal del todo porque cuando fue protagonista, respondió de forma excelente.

Guadalajara 94-95.

Rodríguez, madrileño, se crió en Móstoles y empezó en el modesto Club Baloncesto Villafontana para pasar al CB Móstoles. Allí le vio el Real Madrid por su tremenda capacidad para acumular números, lo que sería una constante en su carrera. Era 1991 y todavía existía la categoría juvenil, el equivalente de la junior actual. Nuestro protagonista acabó en el Guadalajara, en la entonces denominada Primera División, en la 93-94, y continuó allí en la temporada fundacional de la Liga EBA, la 94-95. Entonces se exploró la posibilidad de que fuese un alero alto, pero lo suyo era más ejercer como ‘bisagra’.

El Cáceres le incorporó para cederlo al Doncel de Villanueva, uno de sus equipos vinculados en Liga EBA. Con los cacereños debutó en ACB en un partido ante el Joventut (1:37, capturando un par de rebotes), preludio de su incorporación a la primera plantilla la siguiente campaña, la 96-97. No resultó buena idea en una plantilla teniendo que competir con Mike Ansley y Santi Abad en su posición (37 minutos y 8 partidos en toda la temporada, subcampeonato copero incluido) por lo que tuvo que reinventarse en LEB. Y lo hizo a la perfección.

on el Doncel (Foto: Pepe Peinado).

Ya estuvo bien en Lugo con el Breogán 97-98, pero es que resultó decisivo para el ascenso del Gijón en la 98-99 (12,6 puntos y 5,8 rebotes en 30 minutos en pista), complementándose bien con gente como Luis Scola y Linton Townes nada menos. El conjunto asturiano le premió con la continuidad en ACB, pero no pasó de ser la última opción de la rotación interior en la que fue, en realidad, su única oportunidad seria en lo más alto (2,7 puntos y 1,9 rebotes en 11 minutos, quedándose en el banquillo todo el encuentro en varias oportunidades).

Volvió a la LEB estupendo rendimiento en Huelva (2000-03) y de nuevo Cáceres (2003-04), repitiendo lo mismo en LEB-2 con Gipuzkoa (2004-05). Ya no lució en el Drac Inca en su vuelta a LEB (2005-06), lo que le empujó a volver a ser dominador… en EBA y de nuevo en Extremadura (otra vez Doncel y Almendralejo, donde se retiró con 35 años en la 2008-09).

Ya entonces estaba metido en algunas aventuras empresariales, pero lo cierto es que se ha sabido poco o nada de él en esta última década desde que dejó de jugar. Parece uno de esos tipos alérgicos a las redes sociales y los intentos telefónicos han resultado vanos.

MÁS JUGADORES BASKET LOVER: UN BOOMER EN ZARAGOZA