Brian Asbury: Un anotador sin tiro (al menos en Sevilla)

Brian Asbury: Un anotador sin tiro (al menos en Sevilla)
Con el Cajasol (Foto: Jesús Spinola / ABC)

Javier Ortiz Pérez

Los peores números en cuanto a anotación de la carrera de Brian Asbury se encuentran en Sevilla, en la temporada 2012-13. Su gran oportunidad en una liga potente como la española quedó malograda por lo mismo que se la ha reprochado habitualmente siendo un anotador impenitente: su falta de acierto en el tiro de tres puntos.

Asbury se marchó del entonces Cajasol con un desolador 18,2% desde 6,75. Seguramente, consciente de su limitación, apenas lo intentó. Y es que en sus 34 partidos solo lanzó 22 triples. Demasiada ventaja en cuanto a espacios para la defensa rival, sobre todo cuando tu especialidad es encestar. Recuerda el caso al de tipos como Adrian Dantley, que en la NBA en los 70-80 se hinchó a meter puntos sin apenas recurrir al lanzamiento lejano.

¿Cómo lo logró nuestro protagonista? Pues a base de un tremendo físico para la posición de ‘3’, con penetraciones y tiros cortos, porque, a excepción de su aventura española, prácticamente en todos los equipos ha brillado en este aspecto. Eso sí: rara vez se ha producido en equipos potentes y competiciones de alto nivel. La conclusión fácil es, pues, que la Liga Endesa le vino grande para sus características, aunque se pensó que podía adaptarse al papel de encestador de la segunda unidad. No se puede decir que lo consiguiese (6,5 puntos en 18 minutos en cancha).

Nacido en Miami de padre guineano y madre estadounidense, no se movió de allí para acometer su periplo universitario. Con los Hurricanes estuvo discreto (curioso que sus medias fuesen mejores en su año ‘sophomore’ que en los de ‘junior’ y ‘senior’), lo que le abocó a picar piedra en la segunda división israelí. Su triunfo allí le llevó a la máxima categoría con el Elitzur Netanya, donde promedió 18 puntos por encuentro que terminaron de convencer a Aíto García Reneses para aprobar su fichaje. Además, contaba con el pasaporte ‘cotonou’.

En Israel.

En un análisis cuando se anunció su incorporación ya se mencionaba el triple como su gran problema, aunque también se ponía el acento en sus virtudes.  “Posee ese estatus de jugador especial que puede llegar a ser imparable. Lo lleva en las manos. Tiene una gran capacidad de salto y una zancada espectacular, lo que le permite driblar a su defensor con un primer paso mortífero que le ayuda a encarar la canasta con potencia. Siempre busca el aro, penetra constantemente y es capaz de rectificar muy bien ante los contactos en el aire de sus defensores”, escribió Daniel Moya, que también elogiaba su capacidad para los intangibles y para crecerse en los momentos importantes.

Poco de ello se vio aquí más que a cuentagotas, y eso que su adaptación pareció rápida: su mejor actuación fue en la jornada inaugural, cuando le hizo 19 puntos (en 33 minutos) al UCAM Murcia. También dio algún que otro recital en competición europea, pero claramente fue a menos y por momentos llegó a tener un papel auténticamente residual. Con la confianza por los suelos, en toda la segunda vuelta solo llegó a intentar un triple y solo una vez superó la decena de puntos.  A nadie le extrañó que no siguiera y después no ha vuelto a tener oportunidad alguna en España.

En el resto de su carrera hasta nuestros días ha retomado con tino el papel de ‘artillero’, sobre todo en la primera Israelí (Hapoel Holon, Hapoel Eilat), pero también en la segunda francesa y en competiciones como la finlandesa y la húngara. Allí estuvo la pasada campaña con el Naturtex-SZTE-Szedeak, donde con 33 años alcanzó los 18,7 puntos.

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