Chad Toppert: Un hallazgo maño que fue de más a menos

Chad Toppert: Un hallazgo maño que fue de más a menos

Javier Ortiz Pérez

Globalmente no puede considerarse mala la etapa de Chad Toppert en España, que se circunscribió a sus tres temporadas consecutivas en Zaragoza (todavía bajo la denominación CAI), de 2010 a 2013. Fue un buen hallazgo del club maño, que encontró en él al clásico jugador especialista en el triple, a lo que añadía una defensa decente. Lo negativo es que su rendimiento fue descendiendo en aquellas tres temporadas, cada vez con menos acierto desde la línea de 6,75.

Uno de sus grandes avales era que no ocupaba plaza de extraocomunitario gracias a su pasaporte alemán, con cuya selección llegó a jugar. Toppert era un tipo de bastante desconocido a nivel europeo.  Nacido en Albuquerque, no se movió de allí para jugar ni en la NCAA (universidad de Nuevo México) ni en su primera experiencia profesional (la D-League con los Albuquerque Thunderbirds). Allí había estado simplemente discreto y parecía destinado a empezar muy desde abajo en el baloncesto nacional, ya que llegó en verano de 2010 llegó a firmar un contrato con el Leyma Coruña, que entonces estaba en LEB Plata. Eso sí: se reservó una cláusula para romperlo en el caso de que llegase un club de la Liga Endesa, como, no sin dosis de sorpresa, ocurrió.

En un concurso de triples de la presentación de la Liga (Foto: acb Photo).

Con el apoyo del público desde el primer día, su aterrizaje en el recién ascendido resultó espectacular: anotó 10 de sus primeros 13 lanzamientos triples en la temporada 2010-11 y se adaptó bien a un rol que fue siempre saliendo del banquillo, para desatascar ataques. Sus promedios fueron quizás discretos (5,9 puntos en 13 minutos), pero no el impresionante 53% con el que acabó la campaña en los tiros de tres (el más alto de la Liga Endesa), lo cual animó al club a realizar una apuesta fuerte con él y renovarle por dos temporadas.

“Ha sido una temporada muy exitosa, estamos satisfechos de cómo ha ido todo, hemos terminado cerca de los playoffs, todo el mundo ha aceptado y jugado su rol en el equipo, así que puede decirse que ha sido un éxito (…). Estoy muy contento con el equipo y el club y realmente creo que ha sido una buena experiencia mi primer año en Europa y me gustaría que siguiera siendo así. Ha sido muy agradable ir contando cada vez con más minutos porque eso me ha permitido crecer y ganar en confianza. Estoy muy agradecido al entrenador por haberme dado esa oportunidad”, comentó en El Periódico de Aragón.

Con el MHP Riesen Ludwigsburg, su último equipo, en 2017 (Foto: FIBA Europe).

Sin embargo, José Luis Abós no consiguió sacarle más. El movimiento no se revelaría tan brillante en esos dos años: 4,4 y 3,6 puntos en aproximadamente el mismo tiempo en pista que en su año de  debut y, lo que es peor, porcentajes del 41% y el 32,7% en su especialidad. Habla mucho de su juego ofensivo que en sus tres años totalizase 304 intentos de tres puntos y 79 de dos. Su estilo tampoco ayudaba a que provocase faltas (solo 33 tiros libres…).

A nadie le sorprendió que no renovase en 2013, marchándose a los Artland Dragons de una Alemania en que sí fue bastante apreciado el resto de su carrera, con etapas en el Bayern de Múnich y el MHP Riesen Ludwigsburg, su último equipo en 2017, siempre con perfiles similares a los que tuvo en Zaragoza. Tuvo además un inesperado regreso a la liga de desarrollo en la 2015-16 en los Stockton Kings.

Su retirada, algo temprana con 32 años, dio paso a su regreso definitivo a su ciudad natal, donde según su perfil de LinkedIn es vicepresidente de Western Building Supply, una empresa de materiales de construcción.

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Imagen de su perfil de LinkedIn.