Joseph Jones: Perilla muy apreciada en el Príncipe Felipe

Joseph Jones: Perilla muy apreciada en el Príncipe Felipe
En Zaragoza (Foto: acb Photo).

Javier Ortiz Pérez

Llegó siendo un jugador bastante desconocido, muy barato, y acabó confirmándose como un ‘4-5’ muy útil para la Liga Endesa. Es Joseph Jones, uno de los multiples hallazgos de Willy Villar en su etapa como director deportivo en Zaragoza. Fue de rojillo como mejor estuvo a lo largo de dos temporadas (2012-13 y 2013-14), cumpliendo también en menor medida en su equipo español, el Iberostar Tenerife (2015-16).

No se trataba de un americano que hubiese entrado anteriormente en los planes de la Liga Endesa. Se formó en la Texas A&M, una universidad de su estado de nacimiento con fama de generar jugadores duros. Y es lo que era él. Por lo que parece, protagonizó algún acto de indisciplina que le coartó el vuelo, probando suerte a continuación en Turquía (Oyak Renault), Francia (Le Havre), Israel (Hapoel Gilboa Galil) y República Dominicana (Metros de Santiago). En esas estaba en verano de 2012 cuando el  CAI necesita un interior para completar su plantilla y le llamó a él con unas condiciones muy especiales que tuvo que aceptar: el contrato era por un año, pero podía ser cortado después del primer mes.

Con el Iberostar Tenerife (Foto: acb Photo).

Tras un arranque algo dubitativo, pronto empezó a demostrar lo que se aseguró de él cuando llegó: “es un jugador fuerte y corpulento que pasa y rebotea muy bien”, dijo José Luis Abós, experto en sacar partido a tipos así. Joseph, que solo fue titular en 11 de aquellos 39 partidos, se entendió muy bien con Hank Norel y firmó su renovación tras alcanzar las semifinales ligueras con 7,8 puntos y 4,1 rebotes en 19 minutos. Cogió fama de gran compañero, de los que hace grupo, y no mira por su lucimiento. El siguiente año estuvo aún mejor y eso que tuvo que compartir minutos con Shemadini, lo que a menudo le desplazó a la posición de ‘4’ (9,8 y 4,7 en 20). No tenía tiro de tres puntos, pero tampoco nadie pareció reclamárselo. Luchaba en la zona y tenía buen juego de espaldas al aro.

En El Periódico de Aragón expresó parte de su filosofía de vida: “El baloncesto es un juego para pasártelo bien. Siento que juego mejor cuando me divierto, así que intento hacerlo. Creo que para hacerlo bien, necesitas disfrutar de ello”. Y dijo encontrase a gusto en España, aunque con un matiz: “Estoy bien aquí. La única cosa es que todo se hace muy tarde. A veces jugamos a las 20.30, y después tenemos que ir a cenar a las once. ¡Y todavía hay gente cenando por ahí! Pero al final está bien. En los otros países en los que he estado tampoco es así; en Turquía la gente ya ha cenado a las nueve o como mucho las diez”.

Su caché aumentó inevitablemente y se marchó al Hapoel Jerusalem, pero le volvieron a reclamar desde España un año después vía Iberostar Tenerife. En la isla no alcanzó un nivel tan bueno como en Zaragoza (6,6 puntos y 2,8 rebotes en 17 minutos) y quedó cierto regusto amargo. No ha vuelto desde entonces y no parece que vaya a hacerlo, ya oteando la retirada (34 años) en ligas de menor nivel como la iraní, la libanesa y la puertorriqueña.  La pasada campaña solo disputó cuatro encuentros con el Santeros de Aguada.

Con su último equipo, el Santeros de Aguada puertorriqueño.