Drago Pasalic: Sin dar con el hueco ni en Bilbao ni en Santiago

Drago Pasalic: Sin dar con el hueco ni en Bilbao ni en Santiago

Javier Ortiz Pérez

No le sobró la suerte a Drago Pasalic en su aventura por España, que consistió en dos años en el Bilbao Basket (2007-09) y un tercero en el Obradoiro (2009-10). Quizás aquello le pilló sin el punto de maduración necesario para afrontar los retos de una gran competición como la Liga Endesa y, además, cuando parecía que podía alcanzarlo, tuvo una lesión no muy importante, pero sí lo suficientemente grave como para partir en dos su temporada en Santiago.

El tema es que el tipo no tenía malas cualidades: talento croata, capacidad con 2,09 para jugar casi indistintamente en las posiciones de ‘4’ y ‘5’, buena ‘mano’ proyección y ganas de trabajar, aunque él mismo reconocía que sufría cuando se trataba de defender. Todos estos fueron los motivos por los que desde Bilbao se realizase una importante apuesta por él. Se había hecho un nombre en el mercado internacional surgido de la prolífica cantera de Split y llegó a intentar hacerse con un hueco en la NBA en la Liga de Verano de 2005 y que estuviese a punto de disputar el Eurobasket de España en 2007, cayéndose a última hora de la lista.

Capturando un rebote en Bilbao.

Su primera experiencia fuera de su país había sido en Turquía con el Trabzonspor, para después pasar a Grecia con el Paok. Su trayectoria parecía ascendente  hasta que la gran competencia para las posiciones interiores en Bilbao frenó su progresión. En Miribilla, contra gente como Martin Rancik, Weis y su amigo y compatriota Marko Banic, no pasó de ser el cuarto pívot, un papel del que pareció que podía trascender en Santiago. “Es relativamente polivalente (…). Conoce la liga española, tiene una buena mano y es correcto en el juego de espaldas al aro. Hay muy buenas referencias de él a nivel humano. Trabaja mucho en los entrenamientos y sabe cuál es el papel que va a cumplir aquí”, dijo de él Alberto Blanco, el director deportivo del ‘Obra’ cuando se le incorporó. No empezó mal, pero sufrió una lesión en el tobillo derecho durante un entrenamiento que le tuvo apartado varios meses,  llegando incluso a ser operado. Se le recuerdan eso si dos encuentros extraordinarios: 15 puntos en 18 minutos ante Valladolid (2ª jornada) y 16 en 19 frente al Manresa (23ª). Insuficiente para un equipo que perdió tantísimo aquel año, en pleno caos interno pagando la novatada, y que terminaría bajando.

En total fueron 82 partidos en aquellos tres años en España con 6 puntos y 3,1 rebotes en 14 minutos. Después de aquello optó por volver a un grande de su país como la Cibona, alternando los años siguientes jugar en casa con aventuras en el extranjero: Ucrania, Turquía, Israel, Polonia y, desde 2016, Holanda. La 2019-20 la disputado en el Leiden de aquel país todavía a un nivel pasable a sus 35 años (6,3 puntos y 3,1 rebotes en 16,6 minutos).

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Feliz tras una victoria en Holanda.