Jordi Clotet: El ‘manresà’ ordenado

Jordi Clotet: El ‘manresà’ ordenado
En su etapa de formación con el Basquet Manresa.

Javier Ortiz Pérez

Un producto clásicamente manresano este Jordi Clotet, que llegó a debutar con el equipo de su ciudad en la temporada 2013-14. Solamente fue un encuentro, pero lo suficiente como cumplir un sueño. “Cuando eres niño y juegas al baloncesto siempre piensas en llegar a la NBA o a la ACB”, cuenta.

Clotet siempre ha tenido el deporte de la canasta entre ceja y ceja. Empezó jugándolo en su colegio, La Salle, cuando solo tenía cinco años. “Es un misterio. Mis padres nunca habían jugado. Ni tampoco nadie de mi familia. Pero yo siempre lo tuve muy claro, no sé por qué”, explica. Nació en noviembre de 1996, unos meses después de la Copa del Rey ganada por el entonces popular TDK Manresa y año y medio antes de la histórica Liga del club, seguramente la mayor sorpresa de la historia del basket nacional en su historia.

Él se incorporó al Basquet Manresa en edad infantil y fue subiendo escalones hasta que Pere Romero le llamó para el primer equipo y le hizo debutar contra el Valencia Basket. Para cualquiera fueron los intrascendentes últimos minutos de un partido ya decidido; para él, un recuerdo que durará toda la vida. “No tenía la certeza de que iba a jugar o no. El entrenador pidió un tiempo muerto para hacerme entrar en la pista. Me preguntó: “¿Estás preparado?” y yo contesté que sí, aunque quizás no lo estuviese, pero ¿qué iba a decir? Fui muy feliz en ese momento”.  No llegó a anotar.

Su prometedora carrera se truncó para la élite unos meses después. Llevaba tres semanas entrenando con el primer equipo manresano y sufrió una enfermedad que le llevó a estar cinco meses fuera de las pistas. “Fue como un año en blanco. Cuando volví en Liga EBA con el vinculado Sant Nicolau ya no fue fácil y tanto el club como yo decidimos que lo mejor era separar nuestros caminos”, lamenta.

Imagen actual.

Como “ganarse la vida jugando es muy difícil”, decidió entonces centrarse en los estudios de Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Barcelona. “Acabé el año pasado y estoy haciendo el master y trabajando en una empresa de automoción”, apunta. Pero no ha dejado las pistas. En esta funesta temporada 2019-20 se enroló en el CB Artés, el equipo de una localidad cercana a Manresa que marchaba primero en la Copa Catalunya, la categoría inmediatamente inferior a la EBA. “Sigo disfrutando mucho sobre la pista”, sentencia.

Clotet se define como “un base poco anotador, pero creo que inteligente, hago jugar al equipo. Cuando estoy en pista todo está más organizado e intento que mis compañeros se sientan importantes. Creo que los entrenadores han valorado eso”.

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