Alberto Frías: La promesa del Colegio Leonés que se asentó en Lliria

Alberto Frías: La promesa del Colegio Leonés que se asentó en Lliria

Javier Ortiz Pérez

Una carrera breve pero con momentos interesantes la de Alberto Frías. Fue lo que ahora se llamaría un gran ‘prospect’ en los años 80, surgido en León, y debutante muy joven en la élite con el Baskonia. Después, una serie de circunstancias le impidieron asentarse en la élite y se retiró muy joven.

Frías era un alero que hacía un poco de todo: con buen tiro de media-larga distancia, era duro a nivel defensivo y poseía un buen conocimiento del juego. Fue creciendo con esas condiciones en su ciudad natal, en un Colegio Leonés que siempre ha sido el típico centro donde el baloncesto se cuidaba muchísimo. ¿Tanto como para proclamarse campeón de España infantil en 1986 ganándole la final al Barcelona en Granada? Sí, tanto como eso.

Nuestro protagonista era probablemente el mejor del equipo y fue llamado para las selecciones españolas por Miguel Ángel Martín y su joven ayudante, Pepu Hernández. León se le quedó pronto pequeño y con apenas 15 años se marchó a Vitoria, donde debutaría con el primer equipo con 16 al lado de Pablo Laso, Abdul Jeelani y Josean Querejeta en un choque ante el TDK Manresa.

En el Mayoral Maristas 89-90.

“Fueron dos años estupendos”, recuerda sobre aquel periodo de 1986 a 1988. Sin embargo, no tuvieron continuidad y se fue a la otra punta del país, a Málaga, para unirse al emergente proyecto de Javier Imbroda con el Mayoral Maristas, que cuidaba mucho a los jóvenes. Allí estaría otros dos años, desde 1988 a 1990, aunque sin obtener demasiada continuidad en cuanto a minutos. “Recuerdo sobre todo un partido en el que ganamos a domicilio a nuestro gran rival, el Caja de Ronda, en la prórroga. Estuve todo el segundo tiempo en la pista, participando en ataque y defendiendo a Joe Arlauckas”, apunta. Se refiere a un 78-83 en la 89-90 en Ciudad Jardín en el que logró 9 puntos. “Guardo muchas amistades de aquella época. Era un vestuario realmente especial”. Fue su última campaña en la máxima categoría, en la que totaliza 14 encuentros.

Luego se convirtió en un especialista en ascensos: de Primera a ACB con el Lliria en la 90-91 (“fue un gran año y creo que tuve un buen papel, jugando 14-15 minutos por encuentro”) y de Segunda a Primera tanto con Gandía (91-92) como con Motril (94-95). En Cáceres, que fue donde empezó la 91-92, tuvo la mala fortuna de no poder contribuir a subir a la máxima categoría, ya que se lesionó en pretemporada y fue sustituido por el jugador que conseguiría la canasta decisiva para el éxito, Jordi Freixanet. “Fue una lástima porque encajaba al dedillo en el equipo y con el entrenador, Martín Fariñas. Tardaron mucho en diagnosticar lo que me pasaba. Hubiese sido fantástico poder ayudar”, recuerda.

Imagen actual.

Aplicado en los estudios, completó primero Empresariales y luego Económicas aquí y allá y, tras padecer problemas de cobro en equipos como el Algeciras, optó por dejar el baloncesto y buscar un trabajo ‘normal’. Fue en 1995 cuando se incorporó a lo que es actualmente el BBVA, al departamento de banca privada, donde todavía continúa. Se asentó en uno de los sitios que le vio jugar, Lliria. Solo tenía 25 años, pero pese a todo guarda muy buenos recuerdos de todo aquello.

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