Tremmell Darden: Arrepentido de marcharse del Madrid

Tremmell Darden: Arrepentido de marcharse del Madrid
Unicaja 2011-12 (foto: acb Photo).

Javier Ortiz Pérez

El próximo 17 de diciembre cumplirá 39 años, pero Tremmell Darden está casi mejor que nunca. Antes de la paralización de las competiciones por la pandemia del covid-19, este alero poliédrico, que lo mismo se adapta a una versión ultradefensiva como toma la responsabilidad en ataque, firmaba un temporadón en una liga potente como la alemana con el Syntanics Mitteldeutscher BC con nada menos de 15 puntos y 5,2 rebotes. Se trata de alguien que puede presumir de haber ganado las ligas de cinco países distintos (Bélgica, Australia, Francia, Grecia y España).

Parece que el tiempo no pase por él, pero es relativamente normal si se considera que siempre tuvo la vitola de ser una ‘bestia’ a nivel físico. En verano de 2011 apareció en nuestras vidas cuando el Unicaja cerró su contratación procedente del Nancy francés, donde había sido clave para el título liguero con unos numerazos (17 puntos y 6,5 rebotes… siendo un ‘3’ de 1,96 de estatura). El baloncesto había estado muy presente desde su infancia: nació en Inglewood y se creció muy cerca del Forum donde los Lakers rivalizaban con los Celtics por el dominio de la NBA.

Formando en Niagara, no tuvo un camino fácil. Sus primeros equipos europeos no fueron de primera fila precisamente (el Erdemir turco, el Leven Bears y el Spirou belgas, el Strasbourg francés). Y en el Unicaja estuvo bastante bien, pero gozando de muchos menos balones, lo que durante una larga época le encasilló bastante en jugador complementario en grandes casas, empezando por el Zalgiris y siguiendo con su año y medio en el Madrid (20 partidos en la 2012-13 y 44 en la 2013-14, con el título liguero incluido). Sus promedios contando también lo que jugó en  Unicaja quedan en 6 puntos y 2,6 rebotes en 19 minutos.

Buen año y medio en el Real Madrid (foto: EuroLeague).

El excelente recuerdo que dejó es mutuo. Hace apenas dos años le entrevistó Madridista Real y hacía una confesión significativa: “Nunca debí haberme ido de Madrid, eso es todo. ¿Por qué? Me fui, tomé la decisión equivocada, aunque en ese momento pensé que acertaba. Si pudiera volver atrás no lo haría. Eso no quiere decir que no disfrutara de mi estancia en Olympiacos, porque lo hice, pero sentí que lo que aportaba al equipo fue más respetado en Madrid que allí. Pero bueno, eran dos equipos en los que siempre quise jugar en Europa, conseguí títulos contra grandes rivales en ambos lugares y eso es lo más importante”.

Ahí también cuenta algo que sucedió en la final de la Euroliga de 2015, cuando los griegos fueron derrotados por el Madrid: “Yo estaba triste, decepcionado, pero los aficionados blancos empezaron a cantar “Darden, Darden” y casi me pongo a llorar de la emoción. Ni siquiera me lo esperaba, pero me demuestra que la gente respetaba lo que hice por el equipo (…). ¡Hasta Florentino! Durante la final se acercó a mí, me abrazó y me preguntó por mi vida, por mi familia… ¡Fue increíble! Es por eso que soy un fan del Real y siempre lo seré”. Sus palabras de entonces (“he pasado por muchos países, he jugado en grandes equipos (…). Querer mantener ese pedigrí competitivo es una cosa que siempre me motiva. Y a mí me gusta competir”) mantienen vigencia hoy en día.

Lastimosamente, no le hemos vuelto a ver por aquí, pasando desde entonces por el mencionado Olympiacos, Besiktas, Cantú, el Antwerp Giants belga y, las dos últimas campañas, el Syntanics Mitteldeutscher BC. En Alemania su guerra ya no es la de conseguir títulos, sino la permanencia, y al menos la temporada pasada también la ganó.

En su último equipo, el l Syntanics Mitteldeutscher alemán.

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