Blagota Sekulic: La discreta retirada de un gran montenegrino

Blagota Sekulic: La discreta retirada de un gran montenegrino
En el Real Madrid (Foto: Gigantes del Basket).

Javier Ortiz Pérez

Nos pasó algo inadvertida la retirada de Blagota Sekulic, uno de los jugadores balcánicos más relevantes entre los que han pasado por la Liga Endesa en la época contemporánea. Es impresionante la cifra de 286 encuentros, el primero en el 2006 con el Real Madrid y el último en 2019 con el Detelco GBC. Entre medias, también buenas etapas en UCAM Murcia, Iberostar Tenerife y Montakit Fuenlabrada.

Su fama de profesional serio y que se cuidaba le permitió incluso promediar 21,6 minutos teniendo ya 37 años en San Sebastián (9,4 de valoración), lo que da una idea de que podía haber seguido perfectamente alguna campaña más. Sin embargo, en Montenegro este mismo enero se publicó que abandonaba las zonas, pero no el baloncesto, ya que se iba a integrar en el cuerpo técnico del equipo nacional absoluto.

Su mejor época, en el Iberostar Tenerife (Foto: acb Photo).

Acababa así una trayectoria bastante brillante, iniciada en el gran club montenegrino, el Buducnost, y que continuó en Partizán, AEK Atenas, Maroussi y PAOK hasta llegar al Madrid. No era un interior muy conocido a nivel internacional, pero cumplió con creces en una época bastante buena del baloncesto blanco durante temporada y media, que se saldaron con una Liga y una Eurocup. Su papel era más el de reserva, pero fue ambicioso y fue trascendiendo ahí, mejorando con los años como buen vino y moviéndose bastante.

Tras un breve regreso a Grecia con el Aris, dos años en Berlín en el Alba y otro en Italia en Cremona, eligió España como gran centro de operaciones. Y es que desde 2012 solo tuvo uno pequeño paréntesis fuera, unos meses en el Fenerbahce.  Especialmente impresionante fue lo sucedido en la 2013-14 en La Laguna, cuando acumuló MVPs y terminó con 17,7 puntos y 7,1 rebotes. En acb.com se le hizo una muy buena semblanza en aquella época, de la cual extractamos algunas frases para conocerle mejor:

“Hasta los 10 años no empecé a jugar. Lo hice porque era un deporte que me gustaba y algunos de mis amigos me dijeron que practicase. Empezamos a hacerlo en mi ciudad, Podgorica, y a esa edad ya entré a formar parte de las categorías inferiores del Buducnost. Fue una infancia complicada… La Guerra de los Balcanes no afectó de lleno a Montenegro pero se podían sentir las consecuencias del conflicto. No era sencillo crecer en esas condiciones, parecía todo una pesadilla. Son duros esos recuerdos, pero fui un niño normal. Era como el resto. Iba al colegio y después me quedaba en la calle jugando al fútbol o baloncesto con el resto de colegas. Tuve una infancia como la de otros niños”.

Con el Fuenlabrada (Foto: acb Photo).

“Podía jugar en cualquier posición. Al principio podía desempeñar muchos roles diferentes y jugar en muchas posiciones distintas, incluso de base o escolta. Luego ya, en el primer equipo, empecé a centrarme en 3 posiciones y, con el paso de los años, me fui definiendo como un 4/5”.

“El Real Madrid es una de las mejores experiencias que he tenido como jugador de baloncesto. Compartí equipo con profesionales brillantes, así como su entrenador. Ganamos dos títulos, la ACB y la ULEB Cup. Siempre tendrá un lugar especial en mi carrera. La del UCAM Murcia resultó una de las temporadas más complicadas que viví. Teníamos un equipo sólido pero no lo hicimos nada bien, no estuvimos a un buen nivel y, por ello, acabamos condenados a luchar hasta el último partido de la temporada para permanecer en ACB. Nunca había estado en una situación así, era algo nuevo para mí y me pareció bastante duro eso de esperar hasta el último día para respirar tranquio. En el Iberostar Tenerife me encuentro muy cómodo aquí, en una gran situación. Sí, estoy muy lejos de casa, pero la gente me trata muy bien. Conecto con mis compañeros y con el entrenador y me gusta la ciudad. Se juega al baloncesto que me gusta”.

“Fuera de la pista soy alguien simple y familiar. Lejos de la cancha me considero una persona normal y sencilla, que me gusta hacer cosas simples con mi familia. La mayoría del tiempo estoy con mi mujer y, de veces en cuando, vienen a visitarme mi hermana o mis padres. Me encanta gastar mi tiempo libre con ellos”.

“Creo que el baloncesto incluso me mejoró a mí mismo como persona. Aprendí de muchos equipos por los que pasé, conocí a nueva gente e hice muchos amigos por el camino. Me siento orgulloso de esos equipos que formaron parte de mi carrera. Simplemente, he estado viviendo mi sueño”.

Capitán en la selección montenegrina (Foto: FIBA).