Juan Ballesta: El lateral izquierdo que prefirió ser base

Juan Ballesta: El lateral izquierdo que prefirió ser base
Ballesta, a la derecha tras un partido del UCAM Murcia.

Javier Ortiz Pérez

Juan Ballesta tuvo dos amores cuando era niño: el baloncesto… y el fútbol. Es verdad que cuando es algo que, cuando un chaval es bueno en un deporte, suele serlo en los demás, pero es que su caso fue un poco más allá: cuando era alevín llegó a jugar en apenas unos meses el campeonato de España por autonomías de los dos deportes con la selección de Murcia.

“Empecé con el basket en el Colegio Maristas, un poco también por tradición familiar, ya que mi padre y mis hermanos también jugaban. Pero también me gustaba el fútbol y solía salir de lateral izquierdo. Estuve en las categorías inferiores del Real Murcia incluso en infantiles al mismo tiempo que en el club de baloncesto”, cuenta. Hasta compartió equipo con Cristian Portugués, ‘Portu’, actual delantero de la Real Sociedad. Finalmente eligió la canasta y no le salió del todo mal: acabaría debutando en el equipo de su ciudad en la Liga Endesa en la temporada 2013-14.

“La verdad es que me vino un poco de sopetón aquello. En la 2012-13 había hecho la pretemporada con Moncho Fernández, pero no me quedé en la dinámica del primer equipo, y el año siguiente, cuando Marcelo Nicola sustituyó a Óscar Quintana, dijo que le hacía falta ayuda en mi posición, la de base, y estuve cinco meses con ellos, muy contento, porque yo, aunque estaba en el filial, no lo esperaba”, añade. Se define como un director de juego “más bien alocado, un torbellino”, algo que luego no es fuera de la cancha.

En esas llegó el estreno en la máxima categoría en un escenario tan insuperable como el Palacio de los Deportes de Madrid. Sucedió lo clásico: su equipo perdía por una gran diferencia (102-65 fue el resultado final) y Nicola le dio la oportunidad al chico, que estuvo 1:39 en cancha. “La verdad es que fue alucinante. Nada más salir me encontré con Sergio Rodríguez, que me dedicó unas palabras de ánimo. También estaba Jonathan Barreiro, con el que coincidiría en Ourense. Y la primera pelota que cogí me la tiré, pero... ¡Salah Mejri me puso un tapón! Fue una faena, y mira que la lancé bien alto”, apunta entre risas. Mera anécdota. Semanas después tendría un segundo partido, esta vez en casa frente al CAI Zaragoza, pero tampoco llegó a anotar.

En la actualidad, en su domicilio.

Cuando acabó la temporada, Ballesta inició la aventura de intentar ganarse la vida con el baloncesto fuera de casa. Aquello duró dos años, uno en Ávila (LEB Plata) y otro en Ourense (Oro). “Podía haber continuado con esa historia, pero siempre he sido responsable y me di cuenta de que lo mejor era volver a casa, intentar terminar la carrera de Telecomunicaciones que había estado aprobando poco a poco y buscar un trabajo más estable. Y es lo que hice, aunque sin dejar el baloncesto”, dice. Y eso tampoco le salió mal: logró un ascenso a Plata con el Myrta Murcia y jugó en esta categoría durante las dos campañas pasadas bajo la denominación de Real Murcia (2017-18 y 2018-19) al tiempo que ejercía como programador en la empresa Orenes. “He estado muy a gusto, pero era muy exigente en cuanto a entrenamientos y viajes, así es que en esta di un paso atrás y continúo matando el gusanillo en el Hero Jairis, de EBA, donde estoy muy contento. Somos una gran familia y es una lástima que la temporada se haya tenido que interrumpir”, concluye.