Borja Mendia: Chico del norte y ex socio de Brizuela

Borja Mendia: Chico del norte y ex socio de Brizuela
Cuatro años seguidos en el Bilbao Basket.

Javier Ortiz Pérez

“Soy de Bilbao-Bilbao. Pudiendo elegir, ¿qué mejor sitio para nacer?”. Es la frase inicial de Borja Mendia, el chico que cumplió con el sueño de jugar en el equipo de su ciudad durante varios años en la Liga Endesa y que desde el pasado verano empezó un nuevo camino al compatibilizar baloncesto de buen nivel en LEB Plata con la profesión de fisioterapeuta.

Mendia cuenta que empezó a jugar al baloncesto a través de su padre, que también lo había practicado. “Quizás arranqué un poco tarde. Al principio estaba un poco perdido”, reconoce. Luego ya se “puso al día” jugando al lado de un tipo tan consolidado hoy en día como Darío Brizuela en la cantera del Loiola Indautxu, una de más potentes del norte de España. Su evolución fue curiosa, un poco al revés de lo habitual: “Los primeros años jugué como ‘2’ y luego, tras dar el ‘estirón’  en edad cadete, he tendido más a ser un ‘3’ y un ‘4’, que es donde quizás me siento más cómodo”, explica.

“Fui mejorando, entrenando mucho. Y tuve la suerte de que cuando acabé en el Zornotza, en la temporada 2013-14, se hizo vinculado al Bilbao Basket, lo que me dio la posibilidad de entrenar con ellos”, añade. Aquel verano había disputado con la U19 el Europeo de Praga y era ya una pieza muy interesante. Con el equipo de la capital consiguió ir convocado en alguna ocasión, pero no llegó a debutar en la Liga Endesa hasta la siguiente campaña.

De regreso en el Zornotza.

Durante cuatro temporadas consecutivas se hizo habitual en Miribilla, tanto en competición nacional como europea, donde también podía rascar algo de protagonismo. Un papel más importante mantuvo en el Zornotza hasta el 2016. En total fueron 47 encuentros en la máxima categoría (28 puntos y 20 rebotes en 218 minutos). “Tuve sobre todo la confianza de Sito Alonso, porque después Rafa Pueyo me dijo que no contaría conmigo”, apunta.

En la 2018-19 le intentó dar un giro a su carrera: irse a Madrid para incorporarse al Canoe en LEB Oro. “Tenía ganas de probar fuera de Euskadi en un buen proyecto donde había gente que conocía mucho, como Dani de la Rúa o Julen Olaizola, aunque al final la experiencia no fue todo lo agradable que deseaba”. En el club del Pez Volador se quedó en 3,4 puntos y 2,1 rebotes en 15 minutos y el pasado verano decidió cambiar de vida encontrando un trabajo relacionado con la carrera que había ido estudiando, la de Fisioterapia. “La vida no es solo baloncesto”, destaca. Así es que regresó a Bilbao y al Zornotza, a LEB Plata, donde esta desgraciada campaña del coronavirus ha estado más feliz sobre la pista (10,9 puntos y 3,9 rebotes en 28 minutos) y muy activo fuera de ella con el trabajo que principalmente le sustenta y que solo le permite entrenar por las tardes. “Estoy muy contento, disfrutando de todo lo que hago”. De Bilbao-Bilbao, oye pues.

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