Nik Cochran: La extraña (y barata) apuesta canadiense del Joventut

Nik Cochran: La extraña (y barata) apuesta canadiense del Joventut
Con la universidad de Davidson.

Javier Ortiz Pérez

En su momento sorprendió muchísimo que el Joventut apostase por un desconocidísimo base canadiense de pasaporte británico llamado Nik Cochran (ojo al nombre completo: Nikolas Mas Valdez Cochran). Ocurrió en la temporada 2013-14 y la explicación más obvia es que el club de Badalona, sumido entonces en unos graves problemas financieros, tenía que echarle más imaginación que nadie a la hora de completar su plantilla. Y eso suponía incorporar a piezas baratas cuyo rendimiento, como ocurriría con nuestro protagonista, resultaba más que dubitativo.

Su historia en sí es rara: ingresó en la universidad de Davidson justo el verano en el que la abandonó el celebérrimo Stephen Curry, 2009. Ya tenía por entonces 21 años cuando lo normal es empezar esa fase en la carrera con 17 o 18. El caso no quedó ahí: apuró las cuatro temporadas en la NCAA (sin números que superasen apenas los 10 puntos por encuentro) y se hizo profesional con 25. Difícil de verdad, ¿no?

Con Guillem Vives dueño de la posición de base emergiendo como un hombre importante en el baloncesto español, el Joventut quería un complemento barato, y lo encontró en él, dejando la puerta abierta que d. Lo cierto es que no ofreció buenas sensaciones. En un análisis de Adrià Arbués, Solobasket se le recuerda así: “la incorporación de Cochran dejó perplejos a los aficionados, y más viendo las dificultades que tenía para controlar el balón (el rookie Agustí Sans transmitía más seguridad). El canadiense era, probablemente, el mejor tirador de tiros libres de la competición (pero no forzaba faltas, ergo era una punto fuerte que no podía explotar) y su actitud fue excelente, pero terminó con 2,1 de valoración de media en 31 encuentros”.

En el Joventut 2013-14 (Foto: acb Photo).

Sí. Los números siempre dicen cosas. Su media de puntos fue de 4,1 en 12,4 minutos con un pasable 33,8% en triples y un grisáceo 40,9% en tiros de dos. Efectivamente, su acierto en los tiros libres fue espectacular y solo falló uno de los 29 que lanzó, un tremendísimo 96,6% que no le computó a efectos clasificatorios porque era incluso menos de uno por encuentro. Su momento de gloria llegó en la sexta jornada, cuando le clavó 11 puntos al Iberostar Tenerife en una valiosa victoria a domicilio (3/3 en triples, 2/2 en libres en una de sus cuatro titularidades).

No hubo mucho más en  su empeño por ganarse la vida con el baloncesto: a nadie se le pasó por la cabeza renovarle y acabó probando en el campeón holandés, el Donar, que le descartó. A continuación sí llegó a jugar con el Capo d’Orlando con números aún más pobres que en la ‘Penya’ (1,6 puntos en 11,9 minutos y solo ocho encuentros). Parece que esa aventura italiana ya le terminó de convencer de que eran mejor dedicarse a otra cosa, aunque tampoco hubiese sido mala idea ver qué podía ofrecer en ligas de menor nivel. El caso es que, según se cuenta también en Solobasket, se convirtió en “desarrollador web e inversor inmobilario (y tuvo un blog de té que fue eliminado)”.