Anthony Winchester: Volver a lo grande tras cinco años sin jugar

Anthony Winchester: Volver a lo grande tras cinco años sin jugar

Javier Ortiz Pérez

¿Es llamativo que Anthony Winchester fuese, precisamente, un tirador? Lo es, claro. Pero no es lo más impactante de la historia de este jugador norteamericano que llegó a debutar en la Liga Endesa 2013-14 con el Gipuzkoa Basket. Lo que resulta increíble es que, por falta de motivación, dejase el baloncesto durante cinco años, desde los 24 a los 29, y al regresar consiguiese hacerlo a tan alto nivel que lograse colarse en la élite. Pero no es tan raro cuando se tiene tanta capacidad como él.

Nacido en un estado tan baloncestístico como Indiana, no es raro que en su época de la universidad de Western Kentucky ya le apodasen ‘El Rifle’. Sin embargo, su gran año senior (18,5 puntos por partido) no le sirvió para entrar en el ‘draft’ y tampoco le dio gran cartel, por lo que acabó fichando en LEB Oro con el Melilla. En aquella temporada 2006-07 ya dio muestras de su capacidad (12,8 puntos de media y 26 en la final de la Copa del Príncipe).

Fichó por el Ford Burgos, pero lesionó en la espaldda, le cortaron y eso le metió en una sima insondable. “Fue una cuestión de cabeza. No me encontraba en mi mejor momento cuando lo dejé y poco a poco fui recuperando las ganas y la motivación, hasta llegar, de nuevo, al basket profesional. La lesión no fue importante en realidad. Como digo se trató más de un tema mental, de motivación y que, afortunadamente, logré superar”, contó a Mariano Galindo para Zoomnews.

Foto oficial con el Gipuzkoa Basket (Foto: acb Photo).

Asegura que siempre entrenó, pero empezó entonces una interminable etapa de cinco años sin jugar, trabajando para su ‘alma mater’, Western Kentucky, en distintos puestos de responsabilidad técnica. Así fue hasta que llegó la posibilidad de volver a meter canastas en la misma categoría donde había logrado las últimas. Lugo le esperaba. “A través de mi agente me surgió la oportunidad de volver al baloncesto profesional Además me informé sobre el Breogán con exjugadores y gente que ha estado antes en el club y supe que era el sitio donde podía crecer. Es un equipo con tradición, con una gran afición, se vive ambiente de baloncesto en la ciudad y me han dado una oportunidad muy importante. Trabajo duro para seguir mejorando y devolver la confianza que depositaron en mí”, contó.

Tan bien lo hizo que mejoró sus números de seis años atrás en Melilla: 15,3 puntos y una enorme personalidad que le sirvió para aceptar el reto la temporada siguiente de jugar en la Liga Endesa con el Gipuzkoa Basket. Lo suyo en la presentación fue una declaración de principios: “No miro atrás, no me lamento. Lo dejé pero no me puedo lamentar porque lo intenté otra vez. Así que no puedo mirar atrás y lamentarme de haber dejado de jugar, porque ahora estoy aquí. No es que dejara de jugar durante cinco años y ahora de repente esté en ACB. Es una gran historia, no me puedo quejar y mirar atrás y lamentarme, tengo que seguir trabajando duro y pasarán cosas buenas”. Y no estuvo a mal nivel, aunque recibió algunas críticas: 8,2 puntos en 23 minutos con mucho corazón. Cumplido el reto, y con 31 años recién cumplidos, no continuó en las pistas.

Pero no se ha alejado del baloncesto. Esta temporada ha sido coordinador de vídeo en la universidad de Southern Miss y la pasada trabajó para la de  Loyola Marymount. También  llegó a ocupar el puesto de director de operaciones en su ‘alma mater’, Western Kentucky.

Winchester, en el centro, en una imagen actual.