Hordur Vihjalmsson: Valladolid no sonrió al base islandés

Hordur Vihjalmsson: Valladolid no sonrió al base islandés

Javier Ortiz Pérez

Ahora el baloncesto pucelano está resurgiendo con la espléndida temporada del Carramimbre en LEB Oro, pero la última temporada del Club Baloncesto Valladolid en la Liga Endesa, la 2013-14, no fue para enorgullecerse: solo tres triunfos en 34 partidos y 21 jugadores alineados en total. Uno de ellos fue Hordur Vihjalmsson, un base islandés cuya aportación fue más bien escasa.

Vihjalmsson intentaba abrirse camino en España, un país que realmente se le resistió a su carrera, en la que puede presumir de haber sido un jugador importante al menos en su país. Cuando tenía 17 años tuvo su primera experiencia aquí: al Gran Canaria le llamó la atención en algunos torneos internacionales y le fichó para su cantera y le tuvo una temporada fogueándose en la Liga EBA. Con 8,2 puntos y 2,6 asistencias en 24 minutos, aquello no tuvo continuidad. Ya entonces era catalogado como un base alto, con buenas capacidades defensivas y ordenado.

Su intento de regresar en 2008 tuvo algo de extraño: el Melilla le fichó para LEB Oro, pero le cortó antes de iniciar la temporada alegando a su “falta de adaptación”. Volvió de nuevo a Islandia, donde estaría tres años más convirtiéndose en uno de los jugadores más importantes de la competición con el Keflavnik. En un partido con este equipo protagonizó una marca brutal: jugó los 60 minutos de un partido que tuvo cuatro prórrogas.

Penetrando a canasta con el Mitteldeutscher.

Otro momento de difícil comprensión llegó al final de la 2012-13. Llevaba dos años en el Mitteldeutscher alemán cuando decidió rescindir el último de los tres años de contrato que había firmado. Y eso que estaba siendo un jugador muy querido. Lo curioso es que se marchó sin tener un destino seguro, aunque mantenía a España entre ceja y ceja: estuvo haciendo la pretemporada en el Bilbao Basket, que necesitaba personal para la preparación, y finalmente firmó en Valladolid, un club ya por entonces con enormes problemas financieros.

El chico debió marcharse del pabellón Pisuerga compungido: solo ganó 2 de los 27 partidos que jugó (los últimos 15 consecutivos) y además sus promedios no fueron precisamente un aval de cara a posicionarse en el mercado (3,7 puntos, 1,1 asistencias y 19,1% en triples en 17 minutos)… por lo que regresó al Mitteldeutscher.

Desde entonces, y como fijo en la selección islandesa (disputó en Eurobasket 2015), ha podido conocer más ligas aparte de la española y la alemana. Con algunos paréntesis en su país, ha prestado sus servicios en Grecia (Aries Trikala y Kymis), República Checa (Nymburk), Bélgica (Limburg), Italia (Ferrara) y Kazajistán (Astana).

Esta temporada vuelve a estar en el Keflavik, donde cumple su quinta etapa. A los 31 años parece empezar a pensar en el futuro porque al mismo tiempo que juega es entrenador asistente del equipo femenino del club.