Wayne Sappleton: El jamaicano que salvó una vez al Lliria (pero no dos)

Wayne Sappleton: El jamaicano que salvó una vez al Lliria (pero no dos)

Javier Ortiz Pérez

Tremenda fuerza de la naturaleza este Wayne Sappleton, del que disfrutaron en las dos temporadas en las que el Ferrys Lliria estuvo en la máxima categoría: la 91-92 y la 92-93. En ambas su rendimiento fue igualmente bueno, aunque la segunda de ellas terminó con la amargura de un descenso en el quinto partido del dramático ‘playoff’ ante el Cáceres.

Sappleton pasará a la historia como el primer jugador nacido su país, Jamaica, en debutar en la NBA (pocos minutos en la temporada 84-85 con los Nets). No ha habido muchos más desde entonces: el archiconocido Pat Ewing, Gary Voce, Rumeal Robinson, ‘nuestro’ Jerome Jordan y Omari Johnson.

Antes de aquella aventura en New Jersey (2,9 puntos y 2,3 rebotes en 9 minutos, 33 partidos en total) había completado su formación en la universidad de Loyola (Illinois), siendo elegido en el ‘draft’ de 1982 con el número 38 por los Warriors. Tras aquello pasó un par de años en Italia, en el que acabaría siendo el lugar donde desarrollaría la mayor parte de su carrera profesional.

En Italia.

Y es que su contundencia y sacrificio fueron muy apreciados en la Lega, donde jugó para cuatro equipos distintos y, este es un dato inhabitual, en tres de ellos durante más de una temporada: Rieti (82-84), Sangiorgese (86-89) y Cremona (89-91). A ellos habría que añadir la campaña  ‘suelta’ en Livorno (85-86). En todos los sitios cumplió como un trabajador no exento de calidad.

Su llegada a Lliria, a un equipo recién ascendido, fue todo un acierto, y con él y Kevin Holmes cuidando de las zonas se logró una cómoda permanencia en su primera campaña. Sin embargo, en la segunda no estuvo tan bien acompañado (primero por un crepuscular Dan Bingenheimer y luego por Ronnie Grandison) y la batalla de la eliminatoria por la salvación la ganaron Kenny Walker y Kenny Green para el Cáceres.  En dos años, Sappleton disputó 76 encuentros con el club edetano, alcanzando los 16,3 puntos y 9,3 rebotes en 36 minutos. 

Jorge Gutiérrez, entrenador ayudante del Lliria durante aquella época, guarda un gran recuerdo de él: “En dos años no dio un solo problema. Era muy callado, muy tímido, pero tenía gran peso en el vestuario. Los demás jugadores le respetaban por su forma de ser y su capacidad de trabajo”. Y añade un par de anécdotas curiosas: “nunca comía jamón, aunque no recuerdo si era musulmán, y vivía en Valencia siendo vecino del futbolista Luboslav Penev”.

Aquella derrota en el quinto partido en Pla de L’Arc (62-68, en un mal día suyo en ataque con 6 puntos, aunque sus clásicos 10 rebotes) fue su despedida del baloncesto. Y eso que tenía todavía 33 años y un físico que seguro que le hubiese permitido alargar su carrera. Pero no lo hizo y volvió a su Jamaica natal. Las noticias que han llegado sobre él han sido escasas desde entonces. Lo máximo que se ha sabido es que regentaba un concesionario de coches en la capital, Kingston. Lástima no haber podido conseguir una foto actual para ver qué tal se conserva…

Con el Ferrys Lliria.