Ray Tutt: El cañonero que se fue diluyendo en Granada

Ray Tutt: El cañonero que se fue diluyendo en Granada

Javier Ortiz Pérez

Típico caso de jugador que empieza su etapa en un equipo impresionando con grandes exhibiciones y después se va diluyendo hacia la intrascendencia. El final suele ser un contrato rescindido, lo mejor para ambas partes. Ray Tutt (aunque aquí se le llamó a menudo por su primer nombre completo, Raymond) protagonizó esta historia en el Granada 2005-06. No trascendió problema alguno, pero quedó claro que su entrenador, Sergio Valdeolmillos, le perdió la confianza que le dio en un principio.

Este prototipo suele suceder en anotadores: jugadores que necesitan mucho el balón y que muchos sistemas giren alrededor de ellos. Era una etiqueta que trajo Tutt a Granada. Escolta de 1,94, completó su época universitaria en dos universidades pequeñas de su estado natal, California (logró varios galardones individuales con Azusa Pacific y Santa Barbara) y se convirtió en un especialista en contratos cortos entre las ligas menores norteamericanas (CBA, IBL, USBL, NBDL) y países como Argentina, Chipre y Filipinas. Desde 1998 a 2002 acumuló el increíble dato de once equipos, lo que da una idea de que la poca pereza que le daba hacer la maleta. Especialmente llamativo fue su debut en la liga filipina, habitualmente propicia a que los jugadores ofensivos se luzcan: clavó 57 puntos en su primer partido con los Red Bull Thunder.

En la 2002-03 por fin encontró un sitio donde poder desarrollar con cierta continuidad su baloncesto: el Aurora Jesi, con el que viviría dos etapas. En Italia consiguió pronto la nacionalidad, lo que le dio un mayor realce en el mercado. Fue importante en el ascenso del Reggio Emilia a la serie A en el 2004.

Anotando en la Supercopa (Foto: Solobasket).

Cuando el Granada llamó a su puerta creía haber encontrado petróleo: no ocupaba plaza de extracomunitario y se pensaba que podía encajar bien. “Es un jugador de buen físico, con experiencia en Europa y de facilidad anotadora, por lo que cumple el perfil que estábamos buscando como referencia exterior del equipo”, comentó el director general del club, Oriol Humet, cuando se anunció su incorporación.

De hecho, empezó bien: fue titular en semifinales y final de la Supercopa que el Granada organizó (derrota en la final ante el Baskonia) y en Liga lució sus cualidades en las primeras semanas (15 puntos al Joventut el día del mítico debut de Ricky Rubio y 17 al Breogán en la tercera jornada). Luego su protagonismo fue menguando en beneficio de otros jugadores, llegando incluso a quedarse en blanco en cuanto a minutos en varios choques. Sus porcentajes se derrumbaron y es significativo señalar que en sus ocho últimos encuentros en la ciudad nazarí solo totalizó 10 puntos.

El desenlace se veía venir. No saltó a la pista en la jornada 21 ante el Menorca y precisamente fueron las Baleares su siguiente destino. El Palma Aqua Mágica le incorporó para la recta final de la LEB y tan positivo fue su rendimiento (19 puntos por partido en 34 minutos) que renovó contrato para la siguiente temporada, en la que también estuvo francamente bien pese a disponer de menos balones.

Volvió a Italia, donde conservaba muy buen cartel, y logró otro ascenso, en este caso con la histórica Juvecaserta. Su último equipo fue en la 2008-09 el Brindisi, pero no llegó a terminar la temporada.

Con el Palma Aqua Mágica