Andy Ogide: Un fichaje para reforzar los entrenamientos

Andy Ogide: Un fichaje para reforzar los entrenamientos
Con el Ourense (Foto: COB).

Javier Ortiz Pérez

Con distancia, se hace difícil explicar por qué el Gipuzkoa Basket fichó a Andy Ogide mediada la temporada 2011-12. Luego apenas lo hizo jugar, teniéndole más bien para completar el trabajo de los entrenamientos. Al menos por lo que se le pudo ver, estaba lejos del nivel que se exigía en la Liga Endesa, o eso se deduce del escaso protagonismo que le dio Sito Alonso en un equipo que, en cualquier caso, firmó una gran campaña con el quinto lugar al final.

Lo más raro es que Ogide no estaba tampoco destacando en el equipo del que provenía antes de ir al GBC, el Breogán, de la LEB Oro. Promediaba en Lugo 5,7 puntos y 3,6 rebotes en 16 minutos, en un trabajo claramente complementario. Cuando se desvinculó, se habló de que no había conseguido adaptarse.

Sin embargo, algo debieron verle en San Sebastián para que pasase a engrosar una relación de interiores ya bien dotada con Yaroslav Korolev, Peter Lorant, David Doblas, Andy Betts e incluso Andy Panko, que muchas veces jugaba al ‘4’. No es de extrañar pues que en sus 15 partidos en San Sebastián, Ogide promediase 5,1 minutos, poco tiempo para que su aportación fuese mínimamente significativa (1,8 puntos y 1,3 rebotes…). Quizás sea bueno leer entre líneas lo que dijo Sito Alonso cuando se anunció su incorporación: “Sobre todo debe tener claro el papel que tiene que desempeñar en el equipo. Lo que vamos a intentar es no mover nuestros roles fundamentales y que nos ha costado tanto tiempo encontrar. Para eso, el jugador que venga debe saber que tiene que defender, correr y rebotear. No tiene que hacer nada más. Si luego además puede meter puntos y tirar, pues mucho mejor, pero también debemos de ser conscientes de quiénes somos y de qué presupuesto tenemos. Debemos encontrar ese jugador que no cambie ningún rol en el equipo, que el sacrificio y la entrega sean su máximo valor. Otra cosa sería perjudicarnos de una manera grave”.

En el Assigeco Piacenza, su actual equipo.

Llegó así con fama de jugador esforzado, que podía adaptarse a las dos posiciones de pívot. Su 2,03 quedaba compensado con un cuerpo muy fuerte. Su anotación se concentraba en tiros cercanos y en aprovechar los rebotes ofensivos, su auténtica especialidad. Y disponía además de pasaporte nigeriano pese a haber nacido y haberse criado en Estados Unidos, en Georgia. Su periodo universitario transcurrió entre Ole Miss y Colorado State, donde firmó grandes números justo antes de dar el salto a Europa en el Breogán.

Después de la fallida experiencia en el GBC, volvió a la LEB Oro y a Galicia. Y acertó con creces, dando una mejor medida de sí mismo incluso que en Lugo y convirtiéndose en un pilar importante: 10,3 puntos y 6,8 rebotes. Tras aquello no ha vuelto a España, teniendo diversas experiencias en Rusia, Francia, Israel, Japón y, últimamente, Italia. Jugó para el Roseto Sharks y en los dos últimos años en el Assigeco Piacenza. En la A2 transalpina se ha confirmado como un valor fiable, alcanzando la pasada campaña los 16,5 puntos y 8,1 rebotes.

También le ha dado prestigio su carrera internacional con la selección de Nigeria, con la que fue hombre de la segunda unidad en los Juegos Olímpicos de Río.  En octubre cumplió 32 años.