José Ángel Antelo: Las lesiones le frenaron en su mejor momento

José Ángel Antelo: Las lesiones le frenaron en su mejor momento
Foto: Emilio Cobos

Javier Ortiz Pérez

Muy reciente tenemos en el baloncesto español la retirada de José Ángel Antelo. No por mucho que se viniese venir hacía tiempo por sus problemas físicos dejó de ser doloroso que un tipo de 31 años tuviese que dejar el baloncesto. No hace tanto estaba siendo uno de los mejores ‘cuatros’ nacionales, llegando a estar incluso en el ‘radar’ de la selección.

Desde crío se auguraron grandes cosas sobre él, siendo probablemente el mejor jugador de su generación, la de 1987. Nacido en la pequeña Noia (A Coruña), el Real Madrid le captó con 14 años para su cantera. Y lideró a las selecciones nacionales de su categoría durante varios veranos. Era la modernidad hecha interior: como teórico ala-pívot, se plantaba en la línea de tres puntos y machacaba al rival con un lanzamiento muy poco ortodoxo, con escaso arco, pero de una precisión enorme. Pero no se quedaba ahí: podía buscar la canasta con mucha agresividad tras bote e iba al rebote ofensivo con gran fuerza. Y en defensa tenía un excelente ‘timing’ para taponar.

Segunda etapa en Cáceres (Foto: El Periódico Extremadura).

Con 16 protagonizó uno de los debuts más precoces con el equipo blanco (temporada 2003-04) y el siguiente verano se proclamó campeón de Europa junior en Zaragoza, máximo anotador y reboteador de un equipo en el que estaban Sergio Rodríguez, Sergio Llull y Carlos Suárez. A partir de entonces el camino ya no sería tan fácil. Le costó encontrar su camino, aunque en LEB se movía como pez en el agua en equipos como Cáceres, CAI Zaragoza, L’Hospitalet, Tenerife, León y de nuevo Cáceres, casi siempre anotando muchísimo saliendo del banquillo. Algo falló en dos aventuras que tuvo entre medias en ACB: primero en el Bilbao Basket 2006-07 y luego en el Fuenlabrada 2008-09 y parte de la 2009-10 (solo cumplió año y medio de un contrato de cuatro). No terminaba de encontrar su rol entre los mejores.

Su eclosión definitiva llegó en su segunda etapa en Extremadura. Pareció absurdo que siguiese en LEB cuando en la 2011-12 promediaba 14,8 puntos y 7,8 rebotes aderezados con un salvaje 47,1% en triples. El UCAM Murcia acabó con eso para siempre y ya no vestiría ninguna camiseta más, dejando a un lado la larga época de equipo por año. Fueron siete campañas en total, con mención especial  para la 2015-16, cuando firmó 12 puntos y 4,8 rebotes en 24 minutos (45,1%). Parecía capaz de todo, adorado por la hinchada del pabellón Príncipe Felipe, nombrado capitán ya. Pero…

Amor eterno en el UCAM Murcia.

Pero llegó una lesión, la rotura del ligamento cruzado anterior cuando se le cayó encima Tibor Pleiss. Y una operación. Y luego otra lesión, esta vez en el tendón de Aquiles. Y luego más operaciones. Hasta su pie corrió peligro de ser amputado al sufrir una grave infección bacteriana que se extendió.

Resultó terrible comprobar que en la 2017-18 solo jugase cuatro partidos y en la 2018-19 ni llegase a saltar a la pista. Hace unos meses se sentó ante los medios y anunció su adiós derrumbándose entre lágrimas. “Lo he intentado pero no ha podido ser. La lesión ha sido muy grave. Lo he pasado bastante mal, pero al mismo tiempo tenía que intentarlo. Esto forma parte de la cara B, pero el deporte también tiene una cara A con la que prefiero quedarme. Llegué hace 7 años al club de mi vida y humildemente creo que he puesto mi granito de arena…”, dijo aquel día.

Murcia no fue solo un club para él. También una ciudad en la que se quedó a vivir y a trabajar. La UCAM le dio un puesto de trabajo en su servicio de deportes y al mismo tiempo dio el salto a la política, siendo elegido como número 3 en las listas de Vox para el ayuntamiento. Nunca ha ocultado sus ideas conservadoras: “Cada uno tiene su forma de pensar, su idea de lo que es España, de cómo tienen que ser las cosas”, recogió El Mundo.

El momento de la retirada (Foto: UCAM Murcia).