Michael Umeh: Dos maravillosos ascensos y un fiasco

Michael Umeh: Dos maravillosos ascensos y un fiasco
En el CB Murcia, con el que subió en 2011.

Javier Ortiz Pérez

Brutal contraste el de Michael Umeh en España: fue pieza clave en dos ascensos consecutivos a la Liga Endesa, los de Menorca en 2010 y Murcia en 2011, y, cuando por fin consiguió una oportunidad en la máxima categoría, justo después, naufragó miserablemente, tanto a nivel individual como colectivo en un CB Valladolid arrastraba problemas serios como entidad ya a esas alturas.

Umeh fue un gran beneficiado de la apertura de mercado a los jugadores ‘cotonou’ que impulsó la Federación Española en el verano del 2009. Los procedentes de un buen número de países africanos y caribeños pasaban a no ocupar plaza de extranjero, lo que hasta entonces estaba destinado para él, norteamericano (nacido en Houston) de origen nigeriano.

Su carrera universitaria en Nevada-Las Vegas fue bastante discreta. Sí tuvo el ‘plus’ de completar los cuatro años, pero su marca anotadora en el último de ellos (7,9 puntos) fue peor que en el tercero (11,0) e incluso que en el segundo (9,7). Aun así, consiguió un buen hueco en la Bundesliga, donde completó dos años ascendentes en los Giessen 46ers.

Solo nueve partidos en la Liga Endesa en Valladolid (acb Photo / C. Minguela).

El Menorca fue con todo para convertirle en uno de los líderes de su ambicioso intento para reconquistar un espacio ACB en la 2009-10  y, tras un inicio dubitativo, le acabó saliendo bien: 10,4 puntos de media y una actuación espectacular en el quinto y definitivo partido del ‘playoff’ de ascenso ante el Ford Burgos (24 puntos y 5/8 en triples). La temporada siguiente se repitió la historia, con él anotando un poco menos (9,8) pero mejorando en el lanzamiento triple hasta un 45,2%. El resultado fue obtener la plaza de ascenso directo, sin pasar por las eliminatorias. Luis Guil, su entrenador, se deshacía en elogios hacia él en ‘Gigantes del Basket’: “Su característica fundamental es la capacidad de generar sus propios tiros y ventajas para los demás, sumando muchas facetas del juego como puntos, asistencias, rebotes y defensa. Además, es capaz, con su algo más de 1,80, de coger el rebote y hacer un ‘coast to coast’ acabando en mate”, decía

Ni Menorca ni Murcia apostaron por él para jugar en la élite y si se tiene en cuenta lo que le pasó en Valladolid se podría decir que acertaron: el salto se le hizo demasiado complicado y no se terminó de entender con Roberto González, que apenas le tuvo 12 minutos de media en pista en los 9 partidos que jugó antes de ser cortado. 4,3 puntos (buen 42,9% en triples pero flojísimo 37,5% en tiros de dos) fue su balance que ya no tendría continuidad en equipo alguno en España. Lo peor de todo es que el equipo solo ganó un encuentro de los que disputó Umeh.

En su equipo actual, el Boulazac (Foto: Simon Godet / Boulazac Basquet)

Desde entonces ha estado en buenas ligas a un nivel casi siempre aceptable, superando los dobles dígitos en anotación: regresó a Alemania (Braunschweig), se asentó a Italia (Trentino, Brinidisi, Verona y un histórico ascenso con la Virtus en 2017) e Israel (Bnei Hertzeliyya e Ironi Nahariya) y los dos últimos años también ha conocido Polonia (Polski Cukier Torun) y Francia. Allí anda ahora en el Boulazac de la ProA, casi mejor que nunca y eso que el próximo abril cumplirá ya 36 años.