Josep Pérez: El niño de Lliria que jugó con su ídolo

Josep Pérez: El niño de Lliria que jugó con su ídolo
En su debut con el Barcelona.

Javier Ortiz Pérez

Josep Pérez fue algo así como un niño prodigio, fichado por el Barcelona cuando apenas era todavía infantil en su Lliria natal. Con los azulgranas debutó también jovencísimo, con 17 años, pero hubo un momento en el que su progresión no fue tan rápido como se esperaba y tuvo que reformular su carrera en la LEB Oro, donde ahora es uno de los mejores bases de la competición con el Covirán Granada.

Josep (“muy pocos me llaman Pep, la verdad”) nació en un sitio donde se respira baloncesto. En la localidad valenciana dio sus primeros pasos muy asociados al deporte de la canasta. “Mis padres eran jugadores y mi hermano también. Y el primer regalo que me hicieron fue un balón, así es que se ve que estaba destinado a ello. Cuando tenía 3 o 4 años me apuntaron a la escuela de basket”, cuenta.

Brilló tanto que siendo alevín el Barça le llamó para hacer una prueba. “Les gusté, pero también dijeron que era demasiado pequeño para ficharme, que esperase un año. Y así fue. Ya entonces jugaba de base, me encantaba manejar el balón”, explica. Con 14 años agarró la maleta y se incorporó al club de su corazón. “Era del Barça por Juan Carlos Navarro y Sarunas Jasikevicius. Cuando pude jugar con Navarro era tan especial que me parecía que no estaba pasando”, apunta un chico que fue fijo en las convocatorias de las selecciones inferiores durante cuatro veranos consecutivos, del 2010 al 2013, a menudo siendo el referente junto a Willy Hernangómez de la generación.

Penetrando a canasta con el Prat (Foto: FEB).

Estuvo siete años bajo la disciplina de un equipo que le dio la oportunidad de estrenarse en la Liga Endesa con 17 años y 7 meses, el 8 de enero de 2012 ante el Lucentum Alicante. “Estuve bastante nervioso aquellos dos minutos. Luego por la tarde jugué con el equipo de LEB Plata en Andorra y comí por el camino. Y todavía estaba con los juniors. Tres equipos al mismo tiempo era una locura”, recuerda.

Todo fue “muy rápido”, dice Pérez, “demasiado para la edad que tenía”. Solo disputaría dos partidos más de la Liga Endesa con el primer equipo (a sumar a otros dos en la Euroliga) y luego entró en una situación “muy compleja”. “Tuve dos lesiones en el pie en el último año de contrato y apenas pude jugar. Estaba muy acostumbrado a que todo me fuese muy bien y de repente sucedió todo lo contrario”, lamenta.

Supo entonces rehacer su camino tomando buenas decisiones a la hora de ponerse en el mercado, sin precipitarse a la hora de escoger un equipo por el dinero o por la categoría. “Lo que siempre he puesto por encima es lo deportivo. Decidí empezar de cero y disfrutar del baloncesto en LEB Oro con el Huesca”. Era el 2014 y desde entonces ha ido haciéndolo cada vez mejor en Lleida, Palencia y Prat, aumentando el descaro para mirar al aro que parecía haber apartado durante una época.

Con el Covirán Granada (Foto: FEB).

¿Qué pasará en el futuro? El próximo 11 de mayo cumplirá 26 años, lo que le deja mucho margen todavía por delante. Contento está en Granada y en Granada también lo están con él (“me quieren mucho, me siento muy valorado y el club quiere crecer”). Al tiempo, estudia Administración y Dirección de Empresas, pero no se imagina alejado de las pistas. “Creo que seré entrenador. Es algo que también me han dicho muchas veces”, pronostica. El camino de bases que debutaron muy jóvenes en la Liga Endesa y han terminado volviendo a ella (Ferrán Bassas, Fabio Santana…) está ahí como referencia.