Brad Buckman: La versión texana de David Wood no funcionó en Sevilla

Brad Buckman: La versión texana de David Wood no funcionó en Sevilla
En la Universidad de Texas.

Javier Ortiz Pérez

Se suele hablar del buen ojo de Aíto García Reneses para fichar, pero, obviamente, no siempre puede ser así cuando llevas construyendo plantillas desde los años 70. Así es que a Brad Buckman hay que ponerle en el capítulo de sus incorporaciones fallidas. Y eso que, cuando se anunció su contratación, hubo quien vio en ello un ‘auto homenaje’ del entrenador a sí mismo por el supuesto parecido entre Buckman y uno de sus grandes hallazgos en el pasado, David Wood, que era un gran desconocido cuando lo trajo al Barça.

Buckman no fue Wood, desde luego. Solamente duró cinco partidos en el Cajasol 2012-13, aquel equipo de jóvenes talentosos (Kristaps Porzingis, Tomas Satoransky, Joan Sastre, Beqa Burjanadze, Ondrej Balvin…) que no lo pasó bien para mantener la categoría (balance 12-22 y decimoquintos al final). En parte fue porque los americanos que fue fichando Aíto no terminó responder ninguno, empezando por nuestro protagonista y siguiendo por Robert Dozier, John Holland y Brian Asbury.

Las referencias de Buckman (un ‘4’ blanco y bastante voluminoso de 2,03 que incluso podía ayudar como ‘5’) aseguraban como mínimo experiencia. Había jugado en la liga de desarrollo de la NBA, Rumanía, Chipre, Israel, Alemania y sobre todo Turquía (tres equipos distintos). Precisamente del Tofas Bursa llegaba tas haber acreditado 13,7 puntos y 7,6 rebotes, que no estaba nada mal. “Aíto me ha pedido que dé lo mejor de mí mismo. Sobre todo que juegue duro, que rebotee, que haga un buen trabajo físico y que ayude al equipo en todo lo que pueda”, dijo en su presentación.

Tenía fama de jugador guerrero e implicado que además poseía un tiro decente. Sin embargo, arrastró un par de problemas físicos que no le permitieron tener continuidad y estar a gusto. Se puede decir que en el rebote cumplió en los 25 minutos de media que estuvo en pista (6,2), pero en ataque resultó muy improductivo: 6 de 20 en tiros de dos puntos y 2 de 10 en triples para un promedio de 5 puntos por encuentro. Demasiado poco como para conservar su puesto, sobre todo tras una inoportuna rotura fibrilar que sufrió.

Celebrando una canasta con el Cajasol.

Acabó aquella temporada en Alemania, en el Artland Dragons, con no muy buenos resultados, y luego apuró una última oportunidad en el baloncesto en la liga turca con el Besiktas, pero al concluir la 2013-14, con 30 años cumplidos, decidió no seguir jugando.

Poco después inició una nueva vida profesional en Aquila Commercial, una empresa radicada en su ciudad natal, Austin (Texas) relacionada con el mundo inmobiliario y las inversiones. Ahora ostenta el cargo de vicepresidente. Es valorado especialmente por su conocimiento del mercado local, según la web de la compañía.

Un poco de crónica en rosa para acabar: está casado con Alexis Jones, una activista y oradora motivacional que compitió en la edición norteamericana del ‘reality’ Supervivientes en 2007. Ambos habían sido amigos de niños y cuando retomaron el contacto años después iniciaron un romance que acabó en matrimonio.

En la actualidad.