Jakim Donaldson: Del anonimato a ser un súper ídolo en La Laguna

Jakim Donaldson: Del anonimato a ser un súper ídolo en La Laguna
Machacando con ‘su’ Canarias.

Javier Ortiz Pérez

No hay muchas historias en el baloncesto español de los últimos años similares a la de Jakim Donaldson. El tipo vino siendo un auténtico desconocido y el primer equipo por el que fichó, el Sabadell de la LEB-2, le descartó sin haber jugado un solo partido oficial. Pues bien: con el tiempo encontró en el Canarias (posteriormente denominado Iberostar Tenerife) su lugar perfecto para desarrollar el salvaje juego que tenía dentro y, partiendo también de la LEB-2, terminó jugando a buen nivel en la Liga Endesa. En nuestra competición, francamente, le echamos de menos.

Donaldson es el típico pívot bajito, pero fuerte y luchador al máximo, al que resulta muy difícil mover de su posición y quitarle un rebote. En ataque no es que sea un estilista, pero si recibe cerca del aro, lo más normal es que acabe en canasta. Es un estilo que fue puliendo con el tiempo y que le convirtió en un jugador muy querido por la afición canarista.

Sus buenos números en la universidad de Edinboro y ser uno de los mejores de la NCAA-2 no le sirvieron de mucho en su salto a Europa con el reseñado corte temprano en Sabadell. Era la temporada 2005-06 y encontró cobijo en el Barreirense, donde empezó a mostrar sus cualidades. El Canarias, que estaba entonces en la LEB-2 (actual LEB Plata), confió en él la siguiente campaña y le salió a la perfección. El equipo subió a LEB inmediatamente con Donaldson como ‘ancla’ en la zona, ejerciendo sin ningún problema de ‘5’. Una especie de Kyle Hines versión guanche.

En el Menorca, el primer club de la Liga Endesa en el que jugó.

No paró ahí la cosa. Las tres siguientes temporadas fue de los mejores de la segunda categoría, una auténtica máquina de hacer ‘dobles dobles’, especialmente la tercera con 17,4 puntos y 11,1 rebotes. Era inevitable que llamase la atención de la Liga Endesa y fichó por el Menorca. Es de imaginar que en Sabadell siguiesen sorprendidos, ¿no? Cierto es que en lo más alto no pudo ser tan dominante y que el equipo bajó pese a sus buenos 10,6 puntos y 6,9 rebotes.

El destino le tenía reservada otra alegría para compensarlo: volvió a Canarias y logró el ascenso en 2012 siendo otra vez fundamental y MVP de la LEB Oro. Y pudo lucir la aurinegra la siguiente campaña en la élite, amarrando sin muchas dificultades el objetivo de la permanencia. Aquella 2012-13 fue la última vez que vimos por aquí a un auténtico hombre de hierro, ya que en tantos años no se perdió un solo partido por lesión.

Su identificación con La Laguna fue muy profunda: “Mi gente y yo sabemos que esto va de uno para todos y todos para unos. Seguiremos luchando hasta el final. Vamos Canarias siempre, con mucho corazón (…).Lo bueno es que todos formamos parte del mismo equipo. Todos luchamos por el amarillo y el negro y todos aspiramos a grandes cosas”, decía en 2011.

Desde entonces ha repartido su basket entre Israel y Francia. Particularmente en el ESSM Le Portel, de la PRO A gala, también se convirtió en un favorito de la afición durante cuatros (2014-18). La pasada campaña estuvo en la máxima categoría israelí, en el Hapoel Be’er Sheva, demostrándose que sigue en buena forma pese a sus 35 años: 11,3 puntos y 9,2 rebotes (segundo de la liga).

Es también un hombre concienciado: apadrina junto a su padre una iniciativa social llamada Promise para alejar a los chicos de las malas influencias (su hermano fue asesinado a tiros en 2011).

Con el Hapoel Be’er Sheva la pasada temporada.