Carl English: ¡Jugador y general manager al mismo tiempo en Canadá!

Carl English: ¡Jugador y general manager al mismo tiempo en Canadá!
Los mejores momentos, en el Estudiantes.

Javier Ortiz Pérez

Uno de los grandes tiradores de la Liga Endesa en este siglo (ocho temporadas, 198 partidos) sigue en activo, pero de un modo muy peculiar, prácticamente inédito en el baloncesto mundial a un nivel profesional. Resulta que Carl English, el fantástico alero de 38 años, es al mismo tiempo jugador del St. John’s Edge… ¡y su general manager!

English era la estrella de este club de la National Basketball League of Canada en la temporada 2017-18, llegando a batir el récord de puntos de la competición en un encuentro con 58, cuando le fue otorgado el cargo de responsable de la gestión deportiva en sustitución de Doug Plumb. En principio iba a ser de forma interina, pero se asentó en el puesto sin abandonar la pista. Eso dio titulares ingeniosos en la prensa canadiense, como este de “Carl English se firma a sí mismo una segunda temporada”.

Primera experiencia española en el Gran Canaria.

La verdad es que, al menos desde nuestros ojos, es algo francamente irregular. ¿Cómo es posible que un jugador decida al mismo tiempo sobre el destino del entrenador y de sus compañeros? Y que conste que la NBL canadiense es una liga aparentemente seria, no una competición de barrio: de hecho, en el St. John’s Edge juega todo un ex campeón de la NBA como Glen Davis, aquel orondo ‘4’ que hizo fortuna en los Celtics y luego tuvo una incontenible decadencia. También está Diego Kapelan, un canadiense con pasaporte bosnio que ha pasado por Ourense y Melilla y que ahora está en Granada, también en LEB Oro.

Los mejores momentos, en el Estudiantes.

El caso es que English, al tiempo que manejaba los despachos del club, tuvo al mismo tiempo la capacidad de promediar 14,4 puntos y 4,8 rebotes durante la pasada campaña. Desde luego, calidad nunca le ha faltado, como bien hemos visto por aquí en varios equipos en los que siempre cumplió con su papel de rompedor de defensas desde lejos, aunque no era su única forma de anotar.

Su llegada fue el clásico gran hallazgo del Gran Canaria. Salido de la universidad de Hawaii, hasta aparecer en Las Palmas su carrera no había llamado demasiado la atención: se quedó, contra pronóstico, fuera del ‘draft’ y se tuvo que refugiar en la liga de desarrollo de la NBA, tras lo que fue cortado en la Virtus de Bolonia. En el Zadar sí había empezado a demostrar que con el balón en las manos no se le podía dar un metro (MVP del All Star y 20 puntos por partido), aunque él renunciaba a esa etiqueta. “Puedo aportar muchas cosas y, aunque en los últimos años se me ha pedido anotación, en la selección canadiense también he jugado de base y en otras posiciones”, dijo al llegar.

Último contrato temporal en el Iberostar Tenerife.

Sus dos primeras campañas en España, la 2007-08 y la 2008-09, se saldaron con estupendos 15,2 y 16 puntos por encuentro, lo que le abrió las puertas del Baskonia, donde tuvo un papel menor (10,5), de más a menos. Tiempo después contó que jugó los ‘playoffs’ con dos costillas rotas. Y es que ‘Captain Canada’ no se arrugaba ante nada.

Regresó a sus números del Gran Canaria en el Joventut 2010-11 (15,1), pero tuvo una lesión de muñeca que le impidió terminar una temporada en la que se estaba saliendo. Menos bolas y acierto tuvo en el Cajasol 2011-12 (7,7), pero donde estuvo definitivamente brillante fue en el Estudiantes 2012-13 (17,2), una auténtica redención con todas las letras. Inolvidables sus 39 puntos en 31 minutos al Blusens Monbus con 8 de 11 en triples. A partir de entonces jugó con mayor continuidad en Grecia y Alemania, aunque también hizo un par de sustituciones en el Iberostar Tenerife, la última en la 2016-17, y echó una mano en una pretemporada con el Bilbao Basket.

En 2008 le decía esto a Dani Barranquero en acb.com: “Para mí el baloncesto es un modo de vivir, algo que realizo cada día desde hace mucho tiempo, que me gusta hacer y disfruto, es una parte de mi propia vida”. A juzgar por su día a día en la cancha y en las oficinas, no mentía.

En la actualidad.