Raviv Limonad: Otro israelí que no terminó de cuajar en España

Raviv Limonad: Otro israelí que no terminó de cuajar en España
En el Maccabi Tel-Aviv.

Javier Ortiz Pérez

No ha tenido mucho tirón el baloncesto israelí en la Liga Endesa, con algunos casos aislados de resultados desiguales como los de Guy Goodes, Lior Eliyahu, Tal Burnstein y Raviv Limonad, nuestro protagonista de hoy. Todos ellos solamente estuvieron un año. El de Limonad fue en la temporada 2010-11 con el Menorca Basquet.

“Tiene que ser un jugador importante en nuestro perímetro. Es un tirador nato que, regularmente, está por encima del 40%. Pero también es capaz de poner el balón en el suelo. Es un jugador, además, con una gran estructura física y que por tanto responde a una de las características más importantes que vamos a tener esta temporada: una gran capacidad defensiva. Responde al perfil de deportista que buscamos, con hambre de jugar al baloncesto, con deseo de progresar y con un margen de mejora importante a partir de su talento”, indicó Paco Olmos cuando se anunció su incorporación

Parece que hay algo que impide que los jugadores de esa nacionalidad se asienten aquí. Limonad llegaba con fama de buen tirador y no se puede quejar de falta de oportunidades: promedió 10,2 puntos en 28 minutos, pero con porcentajes malos: 41% en tiros de dos y 29,5% en triples. Tampoco refrendó sus buenos números en robos de balón que había hecho anteriormente. Para añadirle más amargura al asunto, su equipo acabó último y descendió.

Con el Menorca.

Nació en Netanya, una localidad costera al norte de Israel y empezó su carrera profesional en el Ironi Ramat Gan. Todavía era muy joven cuando el Hapoel Jerusalem dio la gran sorpresa en la final de la ULEB Cup del 2004 ante el Real Madrid, aunque él no llegó a anotar en aquel partido. Salió a jugar por primera vez al extranjero en la 2007-08 cuando el Le Mans le incorporó para jugar la Euroliga. Eso --y haber alcanzado la internacionalidad absoluta-- fue el salvoconducto para que acabase la siguiente temporada donde acababan todos los jugadores israelíes de nivel, el Maccabi Tel Aviv, pero jugó realmente poco y buscó relanzar su carrera en Menorca.

Desde el principio el equipo acumuló demasiadas derrotas y él no pareció encontrarse muy cómodo. ”No me siento al 100%, pero es normal, porque soy nuevo. Debo conocer a mis compañeros y ellos a mí. Tengo que adaptarme a los sistemas y en la liga. Pero creo en mí mismo y en los compañeros, y si trabajamos fuerte, al final habrá valido la pena”, comentaba a los dos meses de empezar la competición.

La cosa no remontó especialmente y el equipo, arriba queda dicho, bajó para no regresar nunca a la Liga Endesa. Quizás algún día lo consiga, aunque el ambicioso proyecto heredero anda por LEB Plata. Limonad tampoco ha vuelto a jugar desde entonces fuera de Israel: ha pasado por Ironi Ashkelon (2011-12), una segunda etapa en el Hapoel Jerusalem (2012), una más larga en el Hapoel Tel-Aviv y este verano ha firmado en el Ironi Nes Ziona. Tiene 35 años y su final en el baloncesto puede que esté cerca.

Últimos años en el Hapoel Tel-Aviv.