Alando Tucker: ‘Primera ronda’ que no funcionó en Gran Canaria

Alando Tucker: ‘Primera ronda’ que no funcionó en Gran Canaria
Primera ronda del ‘draft’ con los Suns

Javier Ortiz Pérez

Ocho años después, resulta todavía difícil de explicar lo que le sucedió entre Alando Tucker y el Gran Canaria. Resulta que todo un primera ronda del ‘draft’ que estaba todavía en muy buena edad (apenas 27 años) se marchó de la isla con una media de 3,3 puntos en 7 partidos jugados (12 minutos en pista). Se esperaba mucho más de un jugador que llegaba para marcar la diferencia a nivel ofensivo y acabó sumido en la más absoluta irrelevancia, aunque también es verdad que su carrera a nivel profesional nunca se pareció ni mínimamente a lo muchísimo que prometía como universitario.

Y es que Tucker, 2-3 de gran salto vertical y un profundo instinto anotador, batió récords durante su etapa en Wisconsin, donde fue un caso raro ya que militó durante cinco temporadas (la segunda de ellas se lesionó de gravedad y fue declarado ‘redshirt’, lo que le permitió alargar un curso su formación). Nadie ha anotado más en la historia de UW por mucho que por ahí hayan pasado tipos que veían grande el aro como Michael Finley o Devin Harris, por poner dos ejemplos.

Los Phoenix Suns, entonces en plena fiebre por jugadores de su corte, le escogieron en el puesto 29 del ‘draft’ de 2007. Sin embargo, no parece que creyeran demasiado en él nunca, con frecuentes asignaciones a la liga de desarrollo y solo 47 partidos en tres temporadas (6, 30 y 11). Tuvo una segunda oportunidad en Minnesota, pero le fue igual o peor (solo 4 encuentros). Su etapa NBA había terminado para siempre y eso que su ratio puntos/minutos fue impresionantemente bueno (4,1 en 8,4).

Su carrera internacional comenzó con unos meses en Puerto Rico y continuó en Rusia con el Lokomotiv Kuban y en la liga de desarrollo con los Texas Legends. En los tres sitios estuvo moderadamente atinado y lo mismo esperaban en Las Palmas cuando le ficharon en noviembre de 2011 para ocupar el hueco que había dejado Rasual Butler, otra gran apuesta norteamericana para el exterior que tampoco salió bien, en su caso por culpa problemas personales.

Siete partidos en el Gran Canaria.

Himar Ojeda, entonces director general del ‘GranCa’, tiene fama de que no suele equivocarse cuando va al mercado. Aquella vez definió al recién llegado como “un alero que tiene capacidad de anotación, con mucho juego sin balón, en puertas atrás, con tiros a media distancia y con capacidad para desbordar a sus defensores”, aunque reconocía que tenía problemas en el triple.

Algo no le entró por el ojo a Pedro Martínez: su estado físico, ya que a poco de llegar sufrió un esguince de tobillo. Cuando por fin estuvo disponible, en los dos primeros encuentros solo jugó 6 minutos en total. En el siguiente, ante el Gipuzkoa, logró sus topes de puntos (9) y minutos (22), pero el equipo sufrió una dolorosa derrota. Tucker ya no levantó cabeza desde entonces, extrañamente tímido a la hora de lanzar cuando precisamente esa era una de sus grandes virtudes, al menos en teoría. Tras quedarse en blanco en anotación ante el Baloncesto Sevilla (11 minutos), su contrato fue rescindido.

En el resto de su carrera no ha habido grandes momentos. Hizo un intento fallido de NBA con los Bucks, ganó la liga eslovaca en el 2013 con el Inter Bratislava y también jugó en Bulgaria y sobre todo Francia (dos equipos) e Israel (tres). Su última camiseta fue la del Hapoel Eilat en la 2017-18 antes de ser cortado.

Tucker ha vuelto donde más lució y desde el pasado verano es asistente en la universidad de Wisconsin a las órdenes de Greg, que ocupaba ese mismo puesto cuando él era jugador. Lo cierto es que las circunstancias por las que Tucker logró el trabajo fueron dramáticas, a su pesar: le dieron la plaza vacante de Howard Moore, que en un accidente de tráfico había perdido a su mujer y a su hija, sufriendo posteriormente problemas cardíacos.

Ahora, entrenador asistente en Wisconsin.