Edgar Sosa: Valladolid como final a 16 meses sin jugar por lesión

Edgar Sosa: Valladolid como final a 16 meses sin jugar por lesión
Sosa, habitual en la selección dominicana.

Javier Ortiz Pérez

Dentro de la caótica temporada 2012-13 en el Blancos de Rueda de Valladolid se encuadra el caso de Edgar Sosa, un prestigioso jugador dominicano que apenas jugó dos partidos de morado y amarillo y que venía después de un larguísimo periodo de baja por lesión. Quizás en otras circunstancias hubiese sido un jugador aprovechable, como ha sucedido con otros caribeños exteriores, ‘jugones’ con el balón en las manos, pero desde luego no fue el mejor momento ni el mejor lugar para su única aventura en España. Eso sí, le sirvió para ‘reinsertarse’ en el basket profesional.

Sosa es oficialmente base, pero también puede actuar como escolta gracias a su explosividad y descaro ofensivo. Hijo de emigrantes, nació en Nueva York y se crió entre ‘playgrounds’ hasta conseguir un hueco en la universidad de Louisville, donde (y esto es buena señal), aguantó las cuatro temporadas reglamentarias.

Aspiraba a entrar en el ‘draft’ del 2010, pero no fue así e inició la aventura internacional en Italia, en el Angelico de Biella, donde lo hizo tan bien que los New Orleans Hornets le invitaron a su campus de verano. Sin embargo, la vida le puso a prueba con un golpe de esos de los que cuesta levantarse: tuvo una gravísima rotura de tibia y peroné jugando con la selección dominicana y estuvo nada menos que 16 meses sin jugar porque cuando reinició los entrenamientos también se fracturó un metatarsiano del pie izquierdo.

Dos partidos en Valladolid.

El Valladolid, que, en una situación económica delicada, buscaba jugadores para los que al menos estar en la Liga Endesa les sirviese de escaparate, le llamó en enero del 2013. Firmó por un mes y apenas le dio tiempo a hacer la presentación:  “Intentaré trabajar duro para hacer lo máximo y aprovechar la oportunidad que me ha brindado el club de jugar en la mejor liga de Europa”. Aquel día expresó su predisposición para jugar tanto de ‘1’ como de ‘2’, “lo que precise el técnico”. “Empiezo esta nueva etapa con ilusión y mentalmente fuerte”, destacó.

De hecho, no lo hizo mal: 2 puntos y 3 asistencias ante el CAI Zaragoza en su debut7 y 2 ante el Barcelona en su segundo choque, con 14 y 19 minutos en pista respectivamente. Interesaba renovar el vínculo por su rendimiento, pero el club ya no funcionaba y, con un pie en la LEB, no tuvo más remedio que mostrarle la puerta de salida.

Desde entonces parece que el ‘hambre’ que acumuló en el casi año y medio sin jugar lo ha ido saciando, ya que apenas ha parado encadenando un país con otro, un equipo tras otro: Puerto Rico, República Dominicana, Alemania, Italia tres veces con buenos equipos (Sassari, Caserta y Venezia), Irán, Israel, Líbano, Nueva Zelanda y, la pasada campaña, Francia con el Gravillines. Allí un problema en el tobillo le impidió jugar el último mes. Su ejemplo de superación y esfuerzo hubiese tenido una culminación hermosa si hubiese podido alcanzar la NBA con los Atlanta Hawks, pero le despidieron en la pretemporada de 2015.

Con su madre en su perfil de Twitter, @edgarsosa10.