Martynas Pocius: nueve dedos, pero muchísima puntería

Martynas Pocius: nueve dedos, pero muchísima puntería
Pocius, homenajeado en su país.

Javier Ortiz Pérez

¿Puedes no tener los diez dedos de las manos y ser un fantástico tirador? Puedes. Es la lección que dejó en el baloncesto Martynas Pocius, al que no le afectó lo más mínimo haber perdido el dedo corazón de la mano izquierda cuando tenía 13 años. Luego jugó a un alto nivel y dentro de su recorrido, terminado quizás antes de lo habitual (con 31) tenemos dos equipos españoles: el Real Madrid (2011-13) y el UCAM Murcia (2016-17).

Dos años en el Real Madrid.

Para darse cuenta del asunto del dedo basta con fijarse un poco en las fotografías, pero no en su juego. Su técnica le permitió que esa deficiencia no afectase a su juego, aunque tenía un mayor manejo con la derecho. Pudo haber sido peor: estaba en clase de trabajos manuales cuando una máquina le rebanó tres dedos. Consiguieron reimplantarle dos de ellos, pero se quedó sin el más largo.

Sus ansias de triunfar en el baloncesto, el deporte sagrado de su país, no pararon ahí. Completó su formación en Estados Unidos, en la prestigiosísima Duke, bajo la mirada del prestigiosísimo Mike Krzyzewski, con un papel casi siempre saliendo del banquillo y con los tobillos dándole demasiada guerra. De vuelta a casa, no podía acabar en otro sitio que no fuese el Zalgiris. En Kaunas se convirtió en un jugador importante, fijo en la selección (sus mayores éxitos fueron un bronce en el Mundial de 2010 y una plata en el Eurobasket de 2013). Fichó por el Real Madrid por dos temporadas. Estuvo mucho mejor en la primera de ellas, con la Copa del Rey del 2012, pero también ganaría la Liga en 2013, ya con menor participación por unos problemas físicos que se irían haciendo cada vez más frecuentes. Era el inicio de la dorada ‘era Laso’, cuyas ideas le favorecían especialmente con el uso intensivo del tiro de tres puntos.

Fijo en la selección lituana.

Pocius recuperó su mejor nivel en Kaunas (2013-14) y se marchó a continuación al Galatasaray. Su tercera etapa en el Zalgiris no fue tan buena y fue cedido a un UCAM Murcia que necesitaba un complemento exterior en la 2016-17. Se perdió algunos partidos, pero, por lo que parece, siempre tuvo el respeto de sus compañeros, siendo uno de esos jugadores que suma en el vestuario aunque no pueda hacerlo en la pista. La rodilla derecha le producía constantes dolores. En la Liga Endesa totalizó 84 partidos con 4,9 puntos en 15 minutos y un más que aceptable 38% en triples.

Fueron sus últimos encuentros porque cuando concluyó la campaña anunció su retirada con un mensaje en el que reconocía como factor clave las lesiones para decir adiós de forma prematura: “Ya está. Es hora de colgar las botas. Es hora de escuchar a mi cuerpo. No más calmantes, no más operaciones, no más problemas para levantarme de la cama por las mañanas. Siempre me he dicho a mí mismo que cuando ya no te lo pasas bien con algo, cuando ya no es una pasión, es hora de dejarlo atrás. Amo el baloncesto y he amado practicar este deporte. Es genial lo mucho que el baloncesto me ha dado, a cuántos lugares me ha llevado, cuántas relaciones ha formado y cuántos amigos me ha dado, y estoy muy agradecido por ello. Creo que todos los finales van seguidos de nuevos comienzos y yo estoy esperando cuáles serán los míos”.

Ultimos partidos en Murcia.

Estuvo poco tiempo en el paro. Siempre atentos a lo que pasa en Europa, los Denver Nuggets le ofrecieron un puesto en su área deportiva. Debe estar bien considerado porque renovó hace poco. Allí trabaja codo con codo con otro ilustre tirador lituano, Arturas Karnisovas.