Chamberlain Oguchi: un mes y medio para olvidar en Las Palmas

Chamberlain Oguchi: un mes y medio para olvidar en Las Palmas
35 puntos a Francia en Londres 2012.

Javier Ortiz Pérez

Claramente: hubiese sido mejor para todas las partes que Chamberlain Oguchi no hubiese fichado por el Herbalife Gran Canaria a finales de la temporada 2012-13. Solamente estuvo mes y medio en la isla, pero su rendimiento deportivo, más que malo, fue inexistente y, lo que es peor, tiempo después se conoció que había dado positivo por un estimulante.

Resultó aquello sorprendente, porque, aunque apenas jugó, siempre se señaló que Oguchi mantuvo una muy buena actitud. Sin embargo, en el tercer partido del ‘playoff’ ante el Barcelona fue sometido a un control y se le detectó Bromantan, una sustancia creada en la antigua Unión Soviética para ‘motivar’ a los soldados que acudieron a la guerra de Afganistán y que también en su momento tomó el esprinter Djamolidine Abdoujaparov.

Solo cinco partidos en el Herbalife Gran Canaria.

¿En qué estaría pensando Oguchi? A saber. El caso es que Pedro Martínez solo le alineó en cinco encuentros con un total de 25 minutos, en los que no hizo gala de su gran fama de jugador ofensivo. Anotó 2 de sus 4 tiros de dos, pero falló los 7 triples que lanzó. Para echarse a llorar. El caso es que no consiguió hacerse hueco en un juego exterior ya copado por jugadores tan consolidados como Brad Newley, Roberto Guerra, Ryan Toolson y Javier Beirán. Su gran aval se había producido unos meses antes, cuando le hizo 35 puntos con Nigeria a Francia en los Juegos de Londres. En 2015, dos años después de pasar con tan magra gloria por España, ofrecería otra tremenda exhibición con su selección: 30 puntos en 20 minutos ante Uganda en el AfroBasket de 2015 en el que se acabaría colgando el oro y obteniendo el MVP.

Cualidades indudablemente tenía. Según se describió a sí mismo a su llegada a Las Palmas, “soy un jugador de equipo que disfruta ganando. Diría que soy muy atlético y anotador, con buenas habilidades defensivas. Además, estoy orgulloso de ser un buen tirador de tres puntos”.

En la actualidad, en la SMU.

Fue uno de esos jugadores a los que no les importaba dónde jugar si había un contrato y un balón de por medio. Nacido en Houston, repartió su periodo universitario entre Oregon e Illinois State y luego saltó de continente a continente, con algún paso por la D-League también: Francia, Filipinas, Líbano, Irak (¡¡¡Irak!!!), Venezuela, Rusia (en su etapa en el Spartak Primorye habría que buscar la explicación de lo del positivo), Polonia, México… En noviembre del 2015 hasta se llegó a publicar un posible interés del Movistar Estudiantes. Hubiese estado bien que hubiese gozado de una segunda oportunidad en la Liga Endesa, aunque finalmente el tema no se haría. Por si acaso le dejó su tarjeta de visita a España en Río-2016: 26 puntos.

En 2017 se retiró todavía bastante joven, con 31 años, después de vestir la camiseta del Boulazc Basket Dordogne francés.  El año pasado fue nombrado ‘graduate manager’ (difícil traducción) en la SMU, la universidad metodista del sur de Texas, colaborando estrechamente con el entrenador Tim Jankovich, que le había dirigido en Illinois State.