Carl Thomas: el ‘otro Carl Thomas’ que jugó cuatro partidos en Sevilla

Carl Thomas: el ‘otro Carl Thomas’ que jugó cuatro partidos en Sevilla
Carl Thomas tuvo un paso efímero por nuestro baloncesto

Javier Ortiz Pérez

Para empezar, hay un problemilla con Carl Thomas que conviene aclarar: hubo otro jugador casi de la misma época en la Liga y de posiciones similares que se llama exactamente igual.  Pese de ese Carl Thomas escolta físico que pasó brevemente por Salamanca ya hablamos aquí en su momento, por lo que nos centramos en el tipo que jugó cuatro partidos con el Caja San Fernando en la 2001-02. ¿Todo ok?

Nuestro Thomas de hoy era también un jugador bastante atlético, aunque más tendente al ‘3’ que al ‘2’. De hecho, a Sevilla llegó sustituyendo a un alero de similares características como Antonio Granger, que se había marchado a la Virtus de Bolonia. El equipo estaba completando una temporada bastante desafortunada y cuando él llegó no había ya opciones de meterse en los ‘playoffs’, aunque tampoco de complicarse la vida con la permanencia. Al final, un decimocuarto puesto que supo a muy poco.

Nacido en las Islas Vírgenes, la ‘patria chica’ de Tim Duncan,  su trayectoria profesional no había tenido grandes ‘highlights’. Cambió de universidad (de Western Kentucky a Charleston), entró en el ‘draft’ de la USBL en la octava ronda, el campus con los Spurs, asomó a la CBA y tuvo una primera experiencia internacional en Filipinas antes de jugar por primera vez en España, en el Ciudad de Huelva de la LEB en la 2000-01. Aunque algo individualista, dejó buena impresión en el conjunto onubense, promediando 15 puntos y 5,6 rebotes con un estupendo 40,1% en triples en 32 minutos en pista.

Con el Caja ante el Gran Canaria.

Cuando unos meses después le llamó el Caja estaba en la CBA de nuevo, adonde había llegado tras una sucinta experiencia en Argentina. En sus cuatro partidos no lució especialmente (11 puntos de media en 25 minutos). Tras aquello estuvo dos temporadas en Japón y unos meses en Venezuela antes de optar por la retirada, al filo de los 30 años.

Él guarda un buen recuerdo de España, llegando a decir que sus planes pasaban incluso por quedarse a vivir aquí cuando dejase el baloncesto, “pero no fue posible porque la economía no iba bien”. “La cultura que percibí allí fue la de una gente muy amigable y que me recibió muy bien”, recuerda. Se ve que no perdió detalle porque, añade, “las mujeres eran hermosas y las ciudades eran limpias y seguras”.

Como jugador, considera que era “versátil”. “Jugaba por dentro y por fuera. En la época en la que estuve en Sevilla, era un escolta fuerte. Me encantaba penetrar a canasta y superar a mis defensores así, pero tampoco me importaba lanzar de tres puntos”.

Sobre su vida actual, asegura mantenerse en forma a base de levantar pesos y el entrenamiento de ‘cardio’ tres veces por semana. “Intento aprender cómo convertirme en un emprendedor de éxito. Soy agente inmobiliario y al mismo tiempo tengo un hogar para discapacitados intelectuales. Son dos profesiones bastantes nuevas para mí, así es que todavía tengo que dominarlas. Antes de eso, fui comercial de ventas para una empresa de medicamentos”, cuenta.

En la actualidad.