Emiliano Morales: sin miedo a coger la maleta y jugar fuera de España

Emiliano Morales: sin miedo a coger la maleta y jugar fuera de España
Importante en el Ovarense.

Javier Ortiz Pérez

Una de las principales particularidades de Emiliano Morales (y más tratándose de un jugador que desarrolló su actividad entre los años 90 y la primera década de este siglo) es que desarrolló de forma abrumadora su carrera profesional fuera de España. Casi podrían considerarse excepciones las dos temporadas que pasó en la actualmente denominada Liga Endesa (97-98 y 98-99) con el Cáceres y la que tuvo en LEB con el Gandía (2006-07). El resto fue no tenerle miedo a poner tierra de por medio y jugar allí donde ofreciesen un contrato.

Morales, nacido en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), fue ya inquieto desde sus comienzos. Se fue muy crío a jugar a Badajoz. Y, cuando tenía 17 años, voló a Estados Unidos, primero a un ‘high school’ y después para unirse a Evansville en la NCAA. Es una universidad ubicada en un estado tan baloncestístico como Indiana donde pasó tres años puliendo lo que luego sería su juego: un ‘4’ muy energético, tremendamente musculado, aunque quizás bajito para lo que se pedía en esa posición para aquella época (2,01). Ahora ya no sería tan raro.

Dos temporadas en Cáceres

A muchos les sorprendió que el Cáceres le fichase en 1997 y es verdad que nunca llegó a asentarse en aquellas dos temporadas. En 60 partidos en total, solamente una vez fue titular, promediando 3,3 puntos y 2,3 rebotes en 10 minutos en pista de media. Intenso al máximo, le encantaba machacar el aro. La zona era su sitio natural porque, al menos en aquellos primeros años como profesional, su falta de rango de tiro resultaba evidente.

En 1999 empezó entonces una aventura internacional que incluyó tres países: primero Italia (Barcellona y Reggio Emilia), Portugal (Ovarense, Oliveirense y Oporto) y Holanda (Hanzevast Capitals, en la 2007-08, en lo que sería su última estación). En la liga lusa fue donde consiguió ser más importante, luchando por los títulos y haciendo valer mejor sus características durante cinco temporadas consecutivas.

Al igual que sucedió en Cáceres, tampoco se esperaba en ese contexto que en la 2006-07 acudiese a la llamada del Gandía en la LEB. No estuvo mal (7,2 puntos y 4,2 rebotes en 20 minutos) y en tanto tiempo fuera no pareció haber cambiado su estilo (era muy efectivo cerca de la canasta, pero acabó con 0/8 en triples). Aquella experiencia acabó bien (salvando la categoría en un quinto partido de ‘playoff’ en la pista del Gijón, que tenía dos pívots muy fuertes como Keith Waleskowski e Isma Torres), pero no tendría continuidad. Como se ha indicado anteriormente, se retiró en 2008 jugando para el equipo de Groningen. En Holanda acabó gracias a la llamada del entrenador español más ‘trotamundos’, Pep Clarós.

 Foto de su perfil de LinkedIn.

Tenía 32 años y decidió centrarse en una carrera laboral cuyas bases ya había puesto unos años atrás en Evansville, cuando se licenció en Computer Science. Desde 2010 ha ocupado distintos puestos de responsabilidad en el Grupo Cojali, una empresa que fabrica piezas de vehículos que está radicada en Campo de Criptana, pero que tiene ramificaciones en Estados Unidos. Allí ha vuelto a pasar largas temporadas ‘Emi’ Morales.