Jeremy Richardson: insatisfacción mutua en el Valencia Basket

Jeremy Richardson: insatisfacción mutua en el Valencia Basket
Valencia 2010-11.

Javier Ortiz Pérez

Demasiado irregular, y con problemas de lesiones. Jeremy Richardson dejó un evidente poso de insatisfacción en el Valencia Basket 2010-11, al que acudió para ser uno de los grandes referentes. Pero se quedó a medias, perjudicado en el contexto de un equipo convulso a nivel interno. Obviamente, tampoco le ayudó estar casi tres meses parado en plena temporada.

Richardson era uno de esos exteriores ‘resultones’, capaz igual de ganarte un partido en ataque que de tirártelo por la borda. A Valencia llegó ya maduro y tras haber sido importante en el Aris de Salónica. Se había resistido enormemente a jugar en Europa, algo a lo que terminaría resignándose: persiguió y consiguió su sueño de la NBA pese a sus orígenes humildes, pero apenas consiguió continuidad en ella.

Grandes actuaciones en la D-League.

Y es que su época universitaria fue muy anónima. La pasó en Delta State (NCAA II) y, pese a sus recitales anotadores, lo máximo que consiguió tras ello fue ser segunda ronda del ‘draft’ de la D-League. Su primer contrato entre los grandes fue en Atlanta Hawks en la 2006-07 (cinco partidos) y le siguió otro poco después en Portland (un encuentro más). En la siguiente, disputó tres en Memphis, cinco en San Antonio y 19 más en Atlanta. Y en la 2008-09, 12 en Orlando. No se podían esperar muchos minutos (5,4) ni tiempo para producir (1,9 puntos).

En la liga de desarrollo, siempre con los Fort Worth Flyers, sí fue ‘capitán general’: MVP del All Star en 2008 y promedios que llegaron a rondar los 30 puntos por partido. Como el gran contrato NBA no terminó de llegar, se marchó al Aris (12,2 puntos y 3,3 rebotes) y después a Valencia, donde fue recibido con entusiasmo. Era, según el serial que publicó Quique Chust en Solobasket sobre los extranjeros que ha tenido el club levantino, un “fino alero (…) cuya mejor virtud era la elegancia con la que se empleaba y un tiro exterior que aquí mostró en contadas ocasiones”.

 En el Aris, contra el Joventut.

Y es que se lesionó al segundo mes de competición y tuvo que ser sustituido por David Navarro. Cuando volvió “ofreció mejores sensaciones, ya con Pesic”. Sus dos únicos encuentros en los que alcanzó los 20 puntos se produjeron en poco espacio de tiempo: ante el Joventut en la jornada 25 y el Alicante en la 29. Sin embargo, la recta final de la temporada fue realmente floja: no consiguió anotar en los dos últimos encuentros, en los que disputó 11 y 8 minutos, lo que hace sospechar que ya había caído en desgracia. Sus promedios fueron de 7,5 puntos y 2,1 rebotes en 18 minutos. Obvio que se esperaba más de él (con un círculo rojo marcado en ese 32% en triples).

Después de aquello, estuvo una temporada en Georgia (BC Armia) y dos en el Avellino italiano, su último equipo. Algo le tuvo que ocurrir porque en verano de 2014 firmó con el Brinidisi, pero se marchó alegando “razones personales” antes de que arrancase la temporada. Tenía 30 años y han pasado cinco más, pero no ha vuelto a jugar desde entonces.