Quique Moraga: ‘Torre gemela’ con Dueñas y campeón liguero en Manresa

Quique Moraga: ‘Torre gemela’ con Dueñas y campeón liguero en Manresa
Quique Moraga con el paso de los años

Javier Ortiz Pérez

Durante una época protagonizó una terrible pareja de ‘torres gemelas’ con Roberto Dueñas y luego fue partícipe de la mítica Liga ganada por el TDK Manresa en 1998, pero seguramente a Quique Moraga le faltaron más minutos en la élite para demostrar lo que llevaba dentro de esos 212 centímetros de altura.

Moraga es de Sabadell y allí empezó a jugar al basket, animado por una altura que ya era descomunal siendo apenas un crío. Poco tardó el Barcelona en incorporarle a su cantera, donde coincidiría con un Dueñas incluso más alto que él. Aunque no era fácil que jugasen juntos, cuando lo hacían sembraban el pánico en el rival.

En el primer equipo azulgrana, nuestro protagonista no tuvo muchas oportunidades: apenas 5 partidos y 21 minutos (4 puntos y 4 rebotes en total) en la temporada 95-96. Y eso que cada verano su presencia era habitual en las selecciones españolas de categorías inferiores (también lograría el oro en los Juegos del Mediterráneo de 1997 en Bari con un equipo de promesas). 

Campeón en Manresa

Su paso al Manresa (96-97 y 97-98) fue lógico, pero no consiguió desbancar a Jordi Singla en la batalla por el tiempo de juego que dejaban los dos americanos de turno (en el caso del año del título liguero, Brian Sallier y Derrick Alston). Pero siempre quedará en su currículum haber sido uno de los ‘héroes’ de aquella gesta seguramente irrepetible. Además, compartía coche con el legendario ‘Chichi’ Creus muchos días, menudo lujazo. 

De Manresa pasó a disputar un par de partidos en el Imola y fichar a continuación el Girona, donde estaría casi cinco temporadas. En Fontajau sí encontró por fin el foco que requería un jugador de su presencia. Hasta fue jugador nacional de la jornada 3 en la 2001-02 cuando alcanzó los 24 de valoración ante el Barcelona (15+4).

 Luchando por la posición con Maceo Baston en Girona.

Sería su última campaña en Girona y en la propia Liga (209 partidos, 5,1 puntos y 3,7 rebotes en 15 minutos). Decidió bajar un peldaño e incorporarse a otro equipo catalán, el Aracena, un recién ascendido a la LEB. En las categorías federativas tuvo a partir de entonces una curiosa trayectoria: pasó alternativamente del Sabadell al Inca durante cinco años (tres en uno y dos en otro). Ya maduro, firmó quizás su ejercicio más brillante en la 2005-06 con el Sabadell en LEB-2: 12,9 puntos y 9,3 rebotes en 25 minutos. En esa misma categoría y en ese mismo equipo se retiraría en 2008, con 34 años.

En ‘Gigantes del Basket’ contó una gran anécdota que le sucedió en una recepción en La Zarzuela. Todos esperaban que Juan Carlos I se dirigiese a Creus, pero quien le llamó la atención fue Moraga. “Se me quedó mirando y me dijo “¡Vaya altura! ¿De dónde eres? Me corté bastante y salí como pude. También me comentó los problemas del príncipe con el tamaño de las camas”.

Es uno de esos jugadores a los que, aparentemente, no les gustan las entrevistas. Hemos contactado con él en los últimos años vía teléfono, mail y redes sociales sin obtener respuesta alguna. Tampoco acudió al homenaje que en 2018 se dio a los campeones ligueros en Manresa. Alejado de la primera fila del baloncesto, poco se puede contar pues sobre su presente.

Imagen de 2014 extraída de su perfil de Facebook.