John O’Connell: El tipo del Bronx que apenas jugó en Sevilla

John O’Connell: El tipo del Bronx que apenas jugó en Sevilla
O'Conell en su etapa en Inglaterra

Javier Ortiz Pérez

Cuando la ‘sentencia Bosman’ a mediados de los 90 permitió el fichaje de comunitarios sin ocupar plaza de extranjero, en el baloncesto español el Caja San Fernando fue uno de los equipos más activos. Ya en la 96-97 había recurrido a Stephen Carney y James Donaldson, dos norteamericanos que tenían un pasaporte europeo. No salieron muy bien, pero el club sevillano insistió en la misma fórmula en la 97-98 con John O’Connell, sumido en el más profundo de los olvidos en el basket español.

O’Connell, escolta de 1,97, era un jugador normalísimo, que ni en sus más optimistas sueños hubiese pensado que iba a acabar en la actualmente denominada Liga Endesa. Nacido en Nueva York y criado en el Bronx por padres policías, había asistido a la pequeña universidad de Saint Anselm antes de jugar la USBL con los New Hampshire Loons y, gracias a su nacionalidad irlandesa (el apellido es bastante obvio, ¿no?), conseguir un puesto en un ‘segunda’ alemana, el Forbo Panderborn. También era un fijo en la selección ‘irish’.

Como se ve, un historial ciertamente gris, pero que no le impidió acabar en Sevilla. El club le vio en la Liga de Verano de Fuenlabrada y en principio le fichó para el filial de Liga EBA. Sin embargo, como recuerda la Wikicaja, las lesiones esporádicas de Manel Bosch le abrieron un hueco en la primera plantilla. Según se añade ahí, su gran valor era la garra y el trabajo diario. Debía ser así porque en los partidos… Disputó 19 con promedios de 1,6 puntos y 1,1 rebotes en 6 minutos. Acertó poco cuando lanzó a canasta (4 de 20 en tiros de dos puntos, 3 de 13 en triples). Los fichajes de jugadores como Jason Sasser y Anderson Schutte, su puesto en la rotación terminó siendo muy marginal.

Con el Caja, en una foto de un reportaje publicado en ABC.

El diario ABC le dedicó un reportaje. “Me he puesto demasiada presión sobre mí mismo. Además, no llegué en buena forma al Caja, porque la muerte de mi hermano no me permitió trabajar el pasado verano como hubiera debido”, comentaba, consciente de que su fichaje se debía a un cúmulo de circunstancias. “La verdad es que ha sido por necesidad, pero yo siempre he tenido fe en cumplir mi sueño. Soy todavía muy joven (23 años) y creo que después de esta temporada al lado de un buen entrenador y compañeros de tanto talento estaré preparado para ser un buen jugador de esta Liga”.

No fue así, como podía sospecharse, aunque sí que andaría por Europa en equipos como el Rueil francés, el Oliveirense luso, el Telindus Antwerpen belga y dos ‘grandes’ de Inglaterra, los Birmingham Bullets y los London Towers. Es en este último equipo, en 2003, donde se le pierde la pista. En la entrevista reseñada decía que, aparte de ser graduado en Sociología, su objetivo era “ahorrar dinero como jugador de baloncesto para montar una ‘youth clinic’, un centro donde jóvenes con problemas tengan una segunda oportunidad”.