David Logan: La temporada fallida de un fichaje que parecía atinado

David Logan: La temporada fallida de un fichaje que parecía atinado
Solamente un año en Vitoria.

Javier Ortiz Pérez

¿Qué pasó con David Logan en Vitoria hace ya casi una década? Había sido una incorporación muy bien tirada, y peleada con otros ‘grandes’ de Europa. Sin embargo, pasó bastante inadvertido y solo llegó a cumplir un año del sustancioso contrato de tres que firmó. Aquello ocurrió en la temporada 2010-11.

El Baskonia le ganó por la mano al Real Madrid, entre otros, aquel verano. Inesperadamente Logan había adquirido un gran prestigio continental debido a dos motivos: su tremenda capacidad para anotar y la nacionalidad polaca que había adquirido (llegando a jugar con la selección en el Eurobasket que organizó el país en 2009). En el polo negativo, estaba claro sobre él que se trataba de uno de esos escoltas con cuerpo de base (1,84) que, si no están muy finos físicamente, lo pueden pasar muy mal ante jugadores más grandes.

Su capacidad anotadora le catapultó al combinado nacional.

Su carrera estaba siendo una completa sorpresa. Pasó su etapa universitaria en la NCAA II con Indianapolis (no la celebérrima Indiana, ojo) y, fuera de los ‘drafts’, tampoco pareció ‘salirse’ en sus primerose quipos en Europa (Pavia en Italia y Ramat HaSharon en Israel). Polonia le cambió la vida en 2006 y durante cuatro años se convirtió en el ‘amo’ de la competición (del Staragard Gdanski al Asseco Prokom pasando por el Turow Zgorzelec).

A Vitoria llegó rodeado de elogios.”Se puede generar el tiro él solo, con una gran transición, a la vez que puede hacer también labores de base (…). Es un jugador que quiere ser más importante de lo que ha sido hasta ahora en sus anteriores equipos y por eso creo que viene a un sitio que es perfecto para él. Es un jugador con ganas, con hambre, lo que hará que asuma a la perfección ese ‘carácter Baskonia’, asumiendo su rol y dando un paso adelante”, dijo de él director deportivo del club, Félix Fernández.

Logan pareció muy motivado en su presentación ("estoy en un equipo importante con una afición importante y sé lo que eso representa”). Y de hecho La aventura no empezó mal: casi siempre saliendo del banquillo, ofreció algún buen episodio de anotación, aunque le costaba leer el juego cuando tenía que actuar como director de juego, alternativa de Marcelinho Huertas. Pero la segunda mitad de la temporada fue teniendo un papel cada vez más reducido en la rotación y en aquella semifinal ante el Barcelona su aportación terminó siendo residual. La cuestión es que, viendo sus números, no son malos: 7,7 puntos en 18 minutos con un 41% en triples (metiendo 1,4 por partido).

A nadie le supuso una sorpresa que en verano de 2011 su contrato se rompiese y estuviese liberado para incorporarse al Panathinaikos y la campaña al Maccabi Tel Aviv, lo que indica que conservaba buen cartel. Con los israelíes tuvo una de esas ‘venganzas’ que se dan a veces en el deporte y cinco puntos suyos en los últimos 25 segundos derrotaron al Baskonia en el Buesa Arena.

Con el Sassari, uno de sus equipos posteriores.

Desde entonces ha salido casi a equipo por año explotando su perfil de jugador que ve el aro gigantesco: Alba Berlín, Sassari, Lietuvos Rytas, Avelino, Strasbourg, una breve experiencia en Corea del Sur y, la pasada campaña, una plaza histórica como la de Treviso (en la A2). No parece nada acabado, pese a sus 36 años: ha sido capaz de promediar 14,2 puntos por encuentro en un equipo puntero. Tiene cuerda para rato, aunque será difícil que podamos verle de nuevo por España en una segunda oportunidad.