Dejan Milojevic: El Barkley de los Balcanes agradó en La Fonteta

Dejan Milojevic: El Barkley de los Balcanes agradó en La Fonteta
Como entrenador del Mega Vizura.

Javier Ortiz Pérez

Solamente las lesiones que sufrió en la primera de sus dos temporadas en Valencia (2006-07 y 2007-08) empeora un poco el recuerdo que Dejan Milojevic dejó en el pabellón Fuente de San Luis. Era un jugador superlativo, a la antigua usanza, que se retiró bastante pronto y que en los últimos años está alimentando una buena carrera de entrenador, con fama (ganada con justicia) de que los interiores que pasan por sus manos mejoran drásticamente.

¿Cómo no iba a ser así? Milojevic era una perfecta mezcla de fuerza y fundamentos, un ‘4’ de solo 2,01, pero que se hacía fuerte en la zona y sabía sacar partido de cada pequeña ventaja que conseguía arañar. Dio en el clavo el que le puso el mote de ‘Charles Barkley de los Balcanes’.

En el Partizán.

“Recuerdo que comencé a entrenar a baloncesto de una forma accidental. Antes practicaba boxeo, pero mis amigos jugaban a baloncesto. Primero empecé jugando con ellos y luego ya me aficioné y comencé a entrenar en serio”, contó en un reportaje en acb.com, en el que también relataba lo difícil que fue su juventud por el conflicto bélico de los Balcanes. “Fueron días duros en Serbia. La guerra fue horrible. Todo estaba bajo la destrucción, además coincidió con mi época de cadete y junior en la selección y la guerra impidió que pudiese competir en torneos internacionales”. Eso no le impidió anotar 141 puntos en un partido cuando tenía 15 años. Una monstruosidad.

Quizás llegó demasiado tarde a una liga tan potente como la española. El Valencia Basket le había pretendido en 2005, pero le fichó un año después con casi 30. Había pasado toda su trayectoria en su tierra natal, primero en el Zeleznik y luego en el Partizán. Con los belgradenses alcanzó los 55 puntos de valoración en un choque de la Euroliga a finales de 2004, una marca solo superada en la historia de la competición por los 63 de Tanoka Beard unos meses antes.  Con su selección había sido campeón de Europa en 2001.

Dos temporadas en Valencia (2006-08).

“La ciudad es maravillosa, muy bonita. Grande pero no demasiado. El trafico es bueno y el clima genial. El club es fantástico, hace todo para que los jugadores sólo nos preocupemos de jugar y los fans son maravillosos. No salgo pensando en las estadísticas, nunca entro en un partido para hacer números. Juego para darlo todo y hacer lo posible para ayudar al equipo”, afirmaba pasados unos meses en Valencia.

Una fascitis plantar le obligó a parar dos veces en su primera temporada, mientras que en la segunda tuvo más continuidad. Totalizó 57 partidos como ‘taronja’, con unos promedios de 10,3 puntos y 5,3 rebotes en 24 minutos en pista. Castigado físicamente, solo estaría un año más en las canchas, en el Galatasaray, colgando las botas con solo 32.

Como entrenador del Mega Vizura.

Tres después iniciaría su aventura en los banquillos profesionales con una estabilidad difícil de ver en el baloncesto. El Mega Vizura le dio el puesto y ha tenido buenos resultados pese a la modestia del equipo, incluyendo la Copa serbia en 2016. Pero quizás lo que más ha llamado la atención ha sido la coincidencia (aunque no parece casualidad) de que dos pívots con tanto conocimiento del juego como Boban Marjanovic y sobre todo Nikola Jokic hayan sido entrenados por él. No son los únicos: nueve jugadores del Mega Vizura han sido ‘drafteados’ en la NBA tras pasar por sus manos. No es de extrañar así que en la liga de verano de 2018 fuese invitado por los Houston Rockets para tener responsabilidades en su banquillo. No conviene olvidar su nombre para el futuro, ¿verdad?