Chris McGuthrie: 1,74 y mucho corazón a las órdenes de Manel Comas

Chris McGuthrie: 1,74 y mucho corazón a las órdenes de Manel Comas
En el centro, con los Amsterdam Astronauts ante el Lleida

Javier Ortiz Pérez

Uno de los extranjeros más bajitos que hayan llegado a la competición española en su historia este Chris McGuthrie, componente del Forum Valladolid durante la mayor parte de la temporada 2003-04. Con su 1,74, a orillas del Pisuerga ejerció un papel completamente distinto al que tuvo en Holanda, donde sí fue muy protagonista. Era un jugador peculiar: rápido y descarado, duro para compensar sus evidentes limitaciones físicas.

Posando con Manel Comas el día de su presentación en Valladolid.

Fue una gran apuesta de Manel Comas, que no acababa de estar a gusto con Óscar González como base reserva de un ya veteranísimo Andre Turner (39 años). Así es que trajo a McGuthrie justo antes de la undécima jornada, al borde los 30 años y con una carrera que se había caracterizado por la rebelión ante las dificultades.

Nacido en Washington, en su acceso a la universidad solo pudo encontrar la beca de la Mount St. Mary’s, en Maryland, donde su estilo dio que hablar desde el primer momento. Se acostumbró a crearse sus propios tiros, a jugar con una velocidad inusitada, a convertirse en una lapa a nivel defensivo. Sin embargo, ser nombrado mejor jugador de su conferencia, la Northeast, en 1996, el año de su graduación, no le fue suficiente para entrar en ‘draft’ alguno y más bien se vio empujado a contratos modestos en Europa. El primero de ellos fue con el Maccabi Rishon, antesala del país que le encumbró: Holanda.

Su primer equipo allí fue el de Rotterdam, pero fue en los Amsterdam Astronauts donde se convirtió en una estrella con cuatro títulos ligueros consecutivos e incluso como MVP de la competición en la 2000-01. Con las facilidades que le daba el pasaporte holandés, tenía que probarse en una competición más exigente y fue en la española. No consiguió apenas discutirle la titularidad a Turner en los 23 partidos que totalizaría (4,7 puntos y 1,4 asistencias en 12 minutos). Eso sí, no le faltó su momento de gloria inolvidable: la tarde del 24 de enero de 2004 fue uno de los héroes del triunfo vallisoletano ante el Real Madrid (100-88), consiguiendo 16 puntos en 12 minutos (4/6 en triples). El pabellón Pisuerga se venía abajo con sus espectaculares acciones.

No volvería a vérselas en una de esas. La siguiente campaña la empezó en el Sibenik croata, pero su sitio en el mundo del baloncesto estaba en los Países Bajos, donde acabaría regresando para jugar dos temporadas en los MPC Capitals de Groningen. Con 32 años, en 2006, regresó a casa.

El baloncesto continúa siendo una parte importante de su vida. Fundó All For 1 Sports, una academia que se dedica a organizar entrenamientos para niños y jóvenes. Desde 2015 dirige el equipo masculino de la Watkins Mill High School, de Maryland.

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Homenajeado por su universidad.