Álvaro Coca: Del ‘cole’ a titular en la élite en pocos meses

Álvaro Coca: Del ‘cole’ a titular en la élite en pocos meses

Javier Ortiz Pérez

Alucinante la historia de Álvaro Coca, prácticamente inimaginable hoy en día: en apenas un año, teniendo solo 18, pasó de jugar en su colegio a promediar 14 minutos por partido en la máxima categoría, incluyendo varias titularidades. Ocurrió en el Caja Gipuzkoa, nombre que adquirió el histórico Askatuak en la temporada 88-89. 

En acción con el Caja Gipuzkoa 88-89.

Coca es de San Sebastián y se vio envuelto en una aventura de la que él mismo se confiesa sorprendido. “Empecé en el baloncesto en el colegio de los Jesuitas, pero hasta que no tuve 16 o 17 no vino a buscarme el Askatuak, que lo hizo porque se enteraron que me quería el Baskonia. De repente, siendo juvenil y porque hubo problemas de lesiones en la posición que yo ocupaba, la de base, me vi jugando en el primer equipo”, recuerda.

El chico vivió el ascenso en 1988 desde la grada, como aficionado, y de repente se convirtió en inesperado protagonista. Fue muy querido por la hinchada, a pesar de que fue una campaña complicada con muchas derrotas y un descenso al final. “Hasta crearon una peña con mi nombre”, apunta, entre risas. Disputó 25 partidos y en los 14 minutos reseñados promedió 3,1 puntos y 0,7 asistencias. “Yo era más bien buen defensor, rápido y con buena visión de juego. Como equipo no nos fue bien, pero yo disfruté de la experiencia”, comenta.

Tras bajar, él siguió en el equipo, en Primera B, y ahí ya los recuerdos no son tan buenos. Se pasó una campaña casi en blanco porque se rompió primero un tobillo, en pretemporada, y luego el otro, tras reaparecer. “Volvimos a bajar, pero nos salvamos por temas burocráticos. Yo no estaba bien recuperado de las lesiones y quería recuperarme jugando minutos, así es que me marché al Muebles Martín, otro equipo de San Sebastián que estaba en Segunda”, explica.

Allí consiguió el campeonato de España y atraer de nuevo la atención del baloncesto de nivel: el Cajabilbao le fichó con el objetivo de que fuese uno de los directores de juego que condujesen al ascenso a la ACB. Fueron tres años hasta conseguirlo, pero cuando se logró, en 1994, dificultades económicas llevaron al club a la desaparición. Fue un palo para todos.

“En ese momento decidí centrarme más en los estudios, aunque no dejé de jugar. Estuve muy a gusto en el Urbina Maltzaga Arrasate, en Liga EBA, al tiempo que terminaba la carrera de Ingeniería Industrial. Me lo pasé muy bien porque hice muy buenos amigos y deportivamente nos salieron bien las cosas. Estaba hasta Jorge Fernández, que sería Mister España y ahora es presentador de La Ruleta de la Suerte”, señala Coca, al que no le faltó tampoco una experiencia internacional. “Me fui a Inglaterra a hacer un máster, aunque allí el nivel de baloncesto era bastante bajo, la verdad”.

Con el Cajabilbao 92-93.

Aún viviría un último regreso al basket con el Arrasate, “en Tercera”, al tiempo que ya estaba muy metido en el mundo laboral. Ahora es el director industrial de Alcad Electronica, empresa de telecomunicaciones, y asentado desde hace años en su Donosti natal. De vez en cuando le gusta contar alguna batallita de su época en las pistas, incluso de élite. “Mi carrera fue corta pero los recuerdos que tengo no pueden ser mejores. En casa hemos seguido muy vinculados al basket porque mi mujer, Leire Aranburu, estuvo en Liga Femenina muchos años, primero como jugadora y luego en los despachos. Ahora toca disfrutar viendo jugar a mis tres hijas”, apostilla.

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Imagen actual, con su familia.