Mike Gibson: Derrotado por David Wood, importante en Ferrol

Mike Gibson: Derrotado por David Wood, importante en Ferrol

Javier Ortiz Pérez

Mike Gibson coprotagonizó uno de los ‘castings’ más famosos del baloncesto en los 80. A finales de 1989, él fue el perdedor de una serie de entrenamientos en los que el Barcelona le puso a prueba a David Wood y a él con el premio de ocupar la plaza de Audie Norris, que tenía que operarse. Wood a partir de entonces y contra todo pronóstico, triunfó; Gibson se tuvo que conformar que encontrar un hueco en el OAR Ferrol, donde lo hizo bastante bien.

En su particular duelo con Wood, podría hasta pensarse que Gibson era favorito: era un jugador de mayor prestigio y hasta había pasado un par de temporadas en la NBA, aunque la referencia más válida seguramente sean sus años en Italia como estrella. Sin embargo, seguramente Aíto García Reneses prefirió la solidez defensiva y competitividad de Wood, que también era más joven.

Con David Wood, su rival en la lucha por un puesto en el Barcelona.

Nuestro protagonista de hoy es de Carolina del Sur y se quedó en el estado para su época universitaria, aunque en la minúscula USC Upstate. No está clara su altura (según donde se mire, iba de 2,06 a 2,11) y podía jugar de ‘3’,’4’ y ‘5’, aunque era la de ala-pívot su posición favorita. Rompiendo registros numéricos consiguió colarse en la segunda ronda del ‘draft’ de 1982, escogido con el número 33 por los Washington Bullets, pero no jugó con ellos hasta dos años después, teniendo que esperar su momento en la CBA.

En el equipo de la capital apenas promedió 1,7 puntos y 2,1 rebotes en 7,2 minutos (32 partidos), lo que le animó a aceptar su primer contrato en Europa en el Auxilium Torino. En la 85-86 volvió a intentarlo en la NBA, con los Detroit Pistons, pero jugó incluso menos. Ya no conseguiría colarse de nuevo en una liga en la que, hasta que hace poco Torrey Craig se unió a los Nuggets, ha sido el único hombre procedente de USC Upstate.

Volvió a ser carne de CBA y de Italia, con unos meses en el Aurora Desio en 1989 en los que estuvo a gran nivel (23+11). En una entrevista de la época decía que quería volver a la NBA, pero solo con un contrato garantizado. También se mostraba sorprendido por el ambiente de los partidos: “Si los aficionados enloquecen, empiezan a tirar cosas: monedas, hielo, de todo. Y si eres americano y no anotas mucho, también pueden alcanzarte a ti. Son duros”.

En A Malata el ambiente era caliente, pero no para tanto. Descartado por el Barça (habría que ver aquellos entrenamientos con Wood con un puesto de trabajo para el vencedor), la buena impresión que dejó le sirvió para que en Ferrol le eligiesen como sustituto de un deficiente Glenn Puddy.  A juzgar por los números, el acierto fue pleno: 17,5 puntos y 10,3 rebotes en 35 minutos en pista, con alguna que otra exhibición tremenda (23+24 ante el Caja de Ronda y 30+11 para sellar la victoria en el playoff de permanencia ante el Tenerife, por poner dos ejemplos).

Seguramente hubiese merecido otra oportunidad en España, pero pasaría sus últimos años en Israel, primero unos meses en el Hapoel Tel-Aviv y luego tres años y medio en el Hapoel Galil Elyon, en el que fue clave para conseguir la única liga de su historia (92-93). Cuando fue cortado iniciada la 94-95, ya con 34 años, no seguiría jugando. ¿Qué fue de él? No ha sido posible encontrar referencia mínimamente actual alguna, la verdad.

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En acción con el OAR Ferrol.