Charles Garcia: Esfuerzo sin resultados positivos en Fuenlabrada

Charles Garcia: Esfuerzo sin resultados positivos en Fuenlabrada

Javier Ortiz Pérez

Muy-muy olvidable el periplo de Charles Garcia en el Fuenlabrada en la temporada 2012-13. El tipo llegaba con la etiqueta de jugador duro y espectacular, pero su aportación resultó irrelevante en una plantilla que necesitaba seguramente otro tipo de ayuda en el juego interior. Aun así, dejó una buena impronta a nivel personal: su esfuerzo por integrarse fue patente, pero sin resultados.

García es nacido y criado en Los Angeles, aunque de padres beliceños. Ese aire caribeño se le notó en el carácter abierto que mostró en sus meses en Fuenlabrada, donde fue presentado como una gran incorporación por su director deportivo, Ferrán López.  “Es un jugador muy móvil para medir 2,06 metros y con mucha capacidad atlética. Puede echar el balón al suelo con habilidad, jugar de cara en ataque y hacer tiros abiertos de 4 ó 5 metros. Su físico le permite correr bien el campo, defender con intensidad y rebotear. Ya le seguimos la temporada pasada, tuve la oportunidad de verle en directo en Estados Unidos”, indicó. 

Bloqueando el rebote con el Fuenlabrada 2012-13.

El chico había tenido una dificultosa carrera universitaria, con dos años en el ‘junior college’ de Riverside y solo uno en Seattle, donde, eso sí, rendiría a gran nivel. Luego pareció obsesionarse con la NBA, rechazando buenas proposiciones en Europa (solo estuvo un tiempo breve en el Bursa turco) para asentarse en la liga de desarrollo o, como muy lejos, México.

Cuando llegó a Fuenlabrada lo hizo tras disputar la liga de verano con los Phoenix Suns, donde el mítico Dan Majerle le llenó de elogios:  “Tiene talento para jugar, le hemos exigido mucho y ha sido duro para él asimilarlo todo. Pero es capaz de salir intenso a la pista, juega duro en defensa, puede encarar el aro... es un placer poder entrenarle”. Y ya en España se esperaba más de él que esos 5,7 puntos y 3,6 rebotes en 14 minutos que le acabaron costando el puesto tras 15 partidos.

En sus entrevistas dejó claro su afición por dibujar y por llenar su cuerpo de tatuajes, varios de ellos dedicados a su madre. Sobre el juego, comentó su principal virtud era estaba “en los cambios de marca, tanto en defensa como en ataque. Por ejemplo en ataque soy capaz de sacar a un hombre alto fuera de la zona o postear con un defensor más pequeño cerca del aro. Mi debilidad estará en adaptarme al baloncesto europeo, no cometer pasos de salida, por ejemplo”.

Aquella temporada la terminaría en Puerto Rico. Y apenas ha regresado a Europa desde entonces, pasando por ligas tan diversas como las de Irán, Arabia Saudí, Corea del Sur, Islandia, Taiwán, Filipinas y Japón. Parece haber abandonado el sueño de la NBA porque solamente ha estado una temporada en la G-League con los Austin Spurs (2016-17). Con 30 años todavía tiene unas cuantas vueltas que dar: la pasada campaña militó en los Fubon Braves taiwaneses, donde firmó 19 puntos y 11 rebotes.

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Lanzando un tiro libre en Filipinas.