Mamadi Diane: Cuatro minutos en Murcia difíciles de explicar

Mamadi Diane: Cuatro minutos en Murcia difíciles de explicar

Javier Ortiz Pérez

Realmente testimonial (y difícilmente explicable, todo hay que decirlo) la presencia de Mamadi Diane en la historia de la Liga Endesa. 4 minutos en su único partido en el UCAM Murcia, en su caso ante el Cajasol, en los que solo llegó a lanzar una vez a canasta. Aquello sucedió en la temporada 2012-13. Resultó sorprendente que fuese sometido a prueba y llegase a firmar un contrato, aunque fuese temporal, alguien de un nivel que no era ni de lejos el de la máxima categoría del baloncesto español, pero a veces suceden estas cosas y algunas pocas hasta salen bien.

Diane,  escolta-alero de 1,96, esgrimía como posible valor extra su pasaporte guineano y su formación en una universidad de tanto prestigio como la de Virginia, donde fue muy apreciado durante cuatro años como jugador de los llamados ‘de equipo’. Después de completar su ciclo allí, su primera experiencia internacional sería en España, pero nada menos que en el Huesca de la LEB Plata.

Su único partido en la Liga Endesa.

Allí dejó buenas impresiones a nivel deportivo, con 11,5 puntos y 2,3 rebotes en 23 minutos, pero pésimas a nivel personal. Tras ganar la Copa, y a poco de terminar la segunda fase, dijo que sufría fuertes dolores en una rodilla operada anteriormente y se negó a jugar,  pese a que los servicios médicos del club constataron que no tenía lesión alguna. Tras unas semanas de ‘tira y afloja’ en las que pedía paciencia para recuperarse, justo al inicio de los ‘playoffs’ recogió sus cosas y se marchó sin avisar a nadie, dejando al club en una situación delicada. Aún así, supo sobreponerse a su baja y lograr el ascenso.

Esa falta de profesionalidad no le impidió conseguir otro par de equipos en Europa antes de lo de Murcia: primero en Eslovaquia (salió del Bernaco Nitra a los pocos meses de llegar) y luego en Letonia, donde sí tuvo algo más de continuidad y llegó a ser All Star mientras jugaba en el Ventspils.

Ese fue seguramente el aval para que en enero se anunciase su prueba con contrato de 15 días, pero Oscar Quintana no pareció precisamente ‘fan’ suyo a juzgar por el poco tiempo que le dio en pista. Como es tradición, el club le agradeció “el compromiso y profesionalidad mostrado”. En realidad, le quedaba ya poco en el baloncesto, que abandonaría poco después al finalizar otra fugaz etapa en el Boulogne francés y durar solo un día en el campus de verano de los Minnesota Timberwolves, con problema en la planta del pie.

Tenía 27 años y regresó a la universidad a completar sus estudios, comenzando también a trabajar en el negocio familiar de la explotación de minas en el África occidental. “Guinea tiene más de un cuarto de las reservas mundiales de bauxita, que se usa para hacer aluminio. Desarrollamos dos concesiones de bauxita y tres de oro y es en lo que estamos trabajando ahora”, contaba en una entrevista en 2017. De hecho, en su perfil de LinkedIn aparece como director de desarrollo de negocio desde 2015 de una empresa llamada Consolidated Mining Corporation.

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