Kieron Achara: Escocés ex Manresa que se acaba de retirar

Kieron Achara: Escocés ex Manresa que se acaba de retirar

Javier Ortiz Pérez

Acaba de concluir la carrera de Kieron Achara, una leyenda del baloncesto escocés. Quizás no sea decir mucho en principio, pero hay que valorar sus 105 internacionalidades con Gran Bretaña (olímpico en casa en Londres-2012) y echar un vistazo a su sólida contribución en el Manresa de la temporada 2011-12, la única que pasó en España.

Achara nació en Stirling, a unos 60 kilómetros de Glasgow. Es de padre nigeriano y madre española. Debutó muy joven, con apenas 16 años, en la modesta liga local, en la que permanecería hasta 2002, cuando aceptó la oferta de la universidad de Duquesne, en el estado de Pennsylvania. Fue un caso raro ya que estuvo cinco años allí (en el tercero de ellos apenas jugó por lesión). 10,8 puntos y 5,3 rebotes fueron unos números discretos que, eso sí, le avalaron para reiniciar su carrera profesional en Italia, nada menos que en un histórico (aunque venido a menos) como la Fortitudo de Bolonia. Era la temporada 2008-09.

En Manresa en la 2011-12.

La liga transalpina (Biella, Barcellona) fue su base de operaciones, con un pequeño paréntesis en los Glasgow Rocks, hasta que se incorporó al Manresa en 2011. “Puede aportar "polivalencia en el juego interior, ya que se puede desenvolver en las posiciones de '4' y '5'. Tiene habilidad para ir al rebote y para hacer tapones, gracias a su envergadura, y en ataque es capaz de jugar cerca de canasta y también de lanzar de fuera”, decía de él el entonces director deportivo del club, Pere Capdevila.

En el Nou Congost repitió el papel gregario que había tenido siempre en Italia, firmando además números bastante parecidos (6 puntos y 3,5 rebotes en 18 minutos).No se prodigaba demasiado en el tiro exterior, pero lo hacía con bastante acierto (44% en triples). Solo fue titular en dos de los 34 partidos, lo que permite hacerse una idea de su papel.

Entró entre los doce que jugaron por Gran Bretaña los Juegos Olímpicos aquel verano. En realidad era un premio justo para alguien que apenas le ha fallado a la selección todos estos años. No seguiría en España, pese a que se demostró que podía ser un jugador bastante útil, aunque con limitaciones. Desarrolló una carrera internacional que tampoco se prolongaría demasiado en el tiempo: Grecia (Kavala), Bulgaria (Lukoil) e Italia de nuevo (Avellino). En 2014 regresaría a Escocia para no moverse más, primero en los Falkirk Fury –en los que ya había jugado antes de irse a Estados Unidos— y, desde 2015, en los Glasgow Rocks de nuevo.

Ya el pasado mes de marzo, dos meses antes de su último partido, anunció que no seguiría en las pistas, y eso que con 35 años todavía podía hacerlo decentemente en una liga como la de su país. “Siento que estoy jugando bien en Glasgow, pero mi interés se dirige cada vez más a forjar mi próxima carrera”, indicó. “Habiendo jugado en muchos países diferentes y disfrutado de experiencias ricas y variadas, ahora busco aportar mis conocimientos en un lugar diferente, ya sea en el deporte o en los negocios. Sé que he tenido la suerte de haber tenido las oportunidades que me han brindado”, añadió.

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Con la selección británica.