Reyshawn Terry: Enormes cualidades, pero irregular en un equipo sin rumbo

Reyshawn Terry: Enormes cualidades, pero irregular en un equipo sin rumbo

Javier Ortiz Pérez

Dejó aires de jugadorazo Reyshawn Terry en la efímera temporada en la que el Obradoiro (entonces Xacobeo Blu:Sens) estuvo en la Liga antes de descender y volver a subir (2009-10). Pero también evidenció una preocupante irregularidad y una falta de liderazgo que no contribuyeron a que el equipo se mantuviese a flote. Desgraciadamente, la gallega fue la única aventura en España de este ‘3-4’ de muchísimos recursos técnicos y buen físico. Y no es muy probable que eso tenga remedio porque se encuentra ya en la recta final de su carrera.

Un solo año en Santiago de Compostela.

Si Terry no había sido escogido como ‘jugador franquicia’ por Curro Segura, le faltó muy poco. Era todavía joven (25 años), pero ya había vivido mucho, empezando por el título de la NCAA con North Carolina en su año sophomore, una liga de verano con los Mavericks (los Orlando Magic habían traspasado sus derechos tras escogerle en el puesto 44 del ‘draft’ de 2007) y experiencias europeas en ‘grandes’ donde hay que manejar siempre mucha presión como el Aris y la Virtus de Bolonia, con la que ganó la Eurochallenge de 2009.

A esas alturas ya se debatía mucho sobre su dicotomía entre jugar como alero (como en la universidad) o hacerlo como ala-pívot, papel que había ocupado más por aquí y que refrendaría en Santiago. Físico, rápido y con buena mano, podía hacer mucho daño tanto tirando como penetrando.

“Jugador con enorme capacidad atlética, que nos debe dar solidez en el juego interior y ser una referencia por su capacidad de anotación y su buen nivel defensivo”, comentó Segura cuando se le incorporó, haciéndole coincidir con un Jeremiah Massey con el que ya había estado en Salónica. Luego ya no fue tanto así en un equipo con numerosos problemas internos de los que él no supo huir. Más bien todo lo contrario.

Con el Aris, en uno de sus primeros equipos en Europa.

Terry alternó grandes encuentros con otros ciertamente malos. Quizás fueron los primeros meses los más fiables para después entrar en la misma dinámica errática de los demás. 

Bien expresa lo sucedido con él entre las jornadas 14 y 16, cuando entre sus dos mejores estadísticas (30 de valoración ante Alicante y Joventut) se le coló un desastre ante el Bilbao Basket (1 de valoración, 2 de 12 en tiros de campo). 

En las últimas semanas de competición sí se hicieron más frecuentes los pinchazos, en medio de aquella sensación general que había en Sar de que, por favor, la temporada se acabase cuanto antes. Él firmó 12,1 puntos y 4,9 rebotes en 26 minutos.

Un nuevo intento de entrar en la NBA, esta vez con Portland, acabó con la misma frustración, y se convirtió en uno de estos jugadores que apenas descansa porque enlaza las ligas europeas con las latinoamericanas, supuestamente para acumular el máximo de dinero posible antes de la retirada. 

En Alemania estuvo afortunado al ganar un doblete con el Brose Baskets. Y es que su nómina de países estos años ha sido como mínimo variada: Alemania, Ucrania, Líbano, Francia, Puerto Rico, República Dominicana, Japón y Corea del Sur… Allí anda ahora, en los Anyang KGC, sacándole partido todavía a sus cualidades. Los 35 años se le notan allí menos.

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Con los Anyang KGC, su actual club.