Johan Kody: Aquel adolescente camerunés busca camino en las ligas LEB

Johan Kody: Aquel adolescente camerunés busca camino en las ligas LEB

Javier Ortiz Pérez

Hace ya más de una década, en 2008, en acb.com Roc Massanguer publicaba un espectacular reportaje sobre cómo era la captación de un adolescente camerunés para el baloncesto español: un complicado proceso lleno de trabas pero también de ilusión por parte de sus protagonistas. Hoy en día, Johan Kody, el jugador, sigue entre nosotros y llegó a jugar sus minutos en la Liga Endesa con el club que le trajo, el Manresa. Pero su hábitat natural ha sido más bien la LEB Plata, debutando la pasada campaña en Oro con el Cáceres.

Con 14 años, en Camerún.

Kody es todavía joven (cumplió 26 el pasado mes de abril) y por tanto es difícil saber si se quedará en ese ámbito o volverá a asomarse a la élite como hizo en su día: 25 partidos entre las temporadas 2012-13 y 2013-14 en los que reboteó (24) más que anotó (20), poniendo así las bases de su perfil como especialista defensivo que desarrolló luego más abajo.

En varios equipos de Plata (Alicante, Albacete, Zamora, L’Hospitalet) fue mostrando más habilidades a nivel ofensivo, pero en Oro esa progresión parece haberse detenido. En Cáceres sus medias han sido de 4,3 puntos y 2,7 rebotes en 13 minutos. En la recta final de la campaña, después de varios cambios en la plantilla, su papel quedó reducido al de quinto pívot.

Eso sí: lo hizo dejando la impronta de ser buen profesional y un tipo de un carácter muy alegre, de esos que se dejan querer a nivel de vestuario. Es parte de un viaje que inició con 13 años, cuando tocó por primera vez una pelota de baloncesto. Poco después, llegó a España de la mano de You First Sports, la poderosa agencia que para asuntos africanos contaba con Anicet Lavodrama como ojeador.

Kody era todavía un cadete cuando apareció en Manresa. “Tuve que superar un campus en el que había 25 jugadores y solo seleccionaban a tres”, recuerda. Con un físico así, era cuestión de tiempo que terminase debutando con el primer equipo, lo que se produjo en la quinta jornada de la 2012-13 en la pista del Unicaja. “La verdad es que no puedo decir mucho. Mi primera jugada fue cuando quedaban 10 u 11 segundos para el final de la primera parte. Intentaron pasarme el balón en largo, pero no salió nada”, dice con una sonrisa. Es ese rictus el que suele acompañarle.

Los otros 24 partidos en la élite los dos siguientes años fueron parte de un aprendizaje que no llegaría a culminar haciéndose con un hueco real en el primer equipo manresano. Pero él le sirvió de mucho: “Fue una experiencia muy bonita. Cuando eres muy joven quieres jugar al más alto nivel, en una liga tan profesional. Mejoras cada día cuando entrenas con tipos tan buenos”.

Machacando con el Manresa.

De todos modos, él se mantiene tranquilo. “Desde el trabajo, veo que mi progresión sigue el curso que tiene que seguir. Espero seguir mejorando. Siempre intento ayudar en todo lo que puedo. Soy versátil y echo una mano en posiciones que no son las mías. Es un buen detalle. ¿Defectos? Pues tengo un montón. A veces doy ayudas que no tienen sentido y quizás no tengo la seguridad de tirar tan a menudo como debería. También debería mejorar en el rebote defensivo, porque creo que se me da mejor el ofensivo”.

Kody ya ha sido padre en España y mira al futuro con ilusión. “Tengo muchos proyectos para después del baloncesto. Estaría bien algo relacionado con los idiomas porque se me dan bien. Hablo cinco: español, catalán, inglés, francés y el mío natal, el bassa. También me gustaría ser entrenador personal de jugadores”.

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Con el Cáceres, la pasada temporada (Foto: El Periódico Extremadura).