Antonio Watson: Buenos diez partidos en Sevilla de un padre orgulloso

Antonio Watson: Buenos diez partidos en Sevilla de un padre orgulloso

Javier Ortiz Pérez

Diez partidos en el Caja San Fernando 97-98 para Antonio Watson, que también jugó un escalón más abajo en Huelva y Rosalía de Castro. Es curioso que sus estadísticas fuesen casi mejores en Sevilla, en lo más alto, que en LEB. Ejerció como notable sustituto temporal de Chris McNealy, pero luego ya no recibió ninguna oportunidad más en ACB.

Watson, de Columbus (Ohio), era un pívot bastante fibroso, que aportaba bastante en ambos lados de la pista. La época universitaria la pasó en casa (Ohio State) y después pasó por ligas menores (CBA, Finlandia, Venezuela, Puerto Rico) hasta que tuvo la ocasión en España pr la lesión de McNealy. Sin grandes alardes, firmó 14,8 puntos y 6,9 rebotes en 27 minutos con un buen 54% en tiros de dos puntos. Aquella campaña la acabó de nuevo ocupando el hueco de un compatriota, Garth Joseph, en el Peristeri.

Sus dos siguientes etapas en España no fueron tan redondas. Sí empezó la campaña 98-99 en un Huelva que buscaba el ascenso, pero en febrero fue cortado pese a sus 15,3 puntos y 6,2 rebotes. Más tarde ejercería de refuerzo para final de temporada en el Rosalía de Santiago de Compostela, primero en la 2000-01 y luego en la 2003-04 (más brillante la primera vez).

En acción con el Huelva en la temporada 98-99 (Foto: Espínola / Grupo Joly).

Con la ayuda de su hijo, Antonio Watson II, le hemos localizado en Estados Unidos, donde tiene una empresa de pinturas y también entrena a chicos de ‘high school’ y jugadores aficionados del AAU en su tiempo libre. “¿Hay algún trabajo como entrenador allí en España para mí?”, pregunta entre risas.

Según cuenta, Sevilla supuso una época “maravillosa” en su vida. “Tuve la oportunidad de jugar en España y de sumergirme en una cultura desconocida para mí. La mayoría de la gente aquí no puede decir que ha salido fuera del país y mucho menos vivir en el extranjero. Jugué contra duros rivales, como Deon Thomas”, recuerda. Se apunta al tópico de que le encantó “la comida fresca y la vida nocturna” porque, argumenta, “yo era joven y eso era divertido”. “Me encantaría volver. En Huelva el ambiente era más familiar e intenté ayudar”.

Watson se define como “un trabajador duro, totalmente dedicado al equipo, con la misión de ganar. Era un jugador al que no le importaba hacer el trabajo sucio. Luchaba por los rebotes, taponaba, forzaba faltas en ataque y todo lo que se requiriese en defensa. Nunca fui egoísta”.

Su hijo intenta seguir sus pasos. Y es que Antonio Watson II, tras pasar por la Fork Union Military Academy, ha estado con un combinado de jugadores de la zona, el Team Ohio, en torneos internacionales de exhibición en Italia, Alemania y China. “Es bastante como yo: generoso y trabajador. Le gustaría jugar internacionalmente, como yo hice”, remarca. El chico es más un anotador exterior, no un pívot como papá.

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En la actualidad, Antonio Watson con su hijo, del mismo nombre.