Cedric Simmons: Pésimo en el Estudiantes y desechado en Sevilla

Cedric Simmons: Pésimo en el Estudiantes y desechado en Sevilla

Javier Ortiz Pérez

Uno de los misterios sin resolver de la Liga Endesa de la década que estamos ya terminando es el bajo rendimiento que ofreció en su día Cedric Simmons en el Estudiantes de la temporada 2011-12. Hay que tener en cuenta que era un primera ronda del ‘draft’ que, posteriormente, lo ha hecho bastante bien en los múltiples países en los que ha jugado, aunque su estado físico siempre estuvo bajo sospecha.

Simmons es un pívot clásico, un poco al estilo de los que había en España en la década de los 80: con 2,06 le cuesta jugar de ‘4’, pero tiene buenos fundamentos y ese ‘algo especial’ para el rebote. Dos buenos años en North Carolina State, en casa, le situaron muy alto en la ceremonia de 2006, siendo escogido en el puesto 15 por los New Orleans Hornets, entonces desplazados temporalmente a Oklahoma.  Como siempre, resulta morboso comprobar qué jugadores dejó pasar la franquicia y en este caso nos salen dos ilustres como Rajon Rondo (21) y Kyle Lowry (24).

Machacando con el Estudiantes. 

No tuvo muchas oportunidades en la NBA, donde fue enviado a menudo a la liga de desarrollo y ejerció de moneda de cambio habitual en varios ‘trades’: cuatro equipos en tres temporadas (New Orleans, Cleveland, Chicago y Sacramento) para un total de 75 partidos, solo cuatro como titular. Con 2,2 puntos y 1,9 rebotes en 9,4 minutos, su destino tenía olor a ‘overseas’ desde hacía tiempo.

Empezó en China (Dongguan Leopars) y siguió en Grecia, donde se proclamó máximo reboteador de la liga con el Kavala (firmó un 12-10 de media). “La experiencia fue buena, fue mi primera temporada completa lejos de Estados Unidos y me sirvió para mejorar en mi juego, para tener confianza, ganar seguridad en mí mismo y mostrar cómo podía jugar”, comentó tiempo después. Fue entonces cuando el Estudiantes creyó en él como eje del juego interior del equipo.

En su temporada ‘rookie’ en la NBA.

Fue una historia amarga, como la del equipo en general durante toda la campaña. La empezó como  titular y con protagonismo en los sistemas ofensivos de Pepu Hernández, pero poco a poco se fue quedando atrás en la rotación. Solo una vez (duodécima jornada ante el Obradoiro) consiguió ‘dobles figuras’. Tanto el ‘Estu’ como él tocaron fondo en la última jornada, cuando en la derrota que supuso ocupar plaza de descenso ante el UCAM Murcia solo estuvo un minuto en la pista. Con perspectiva, y más tratándose de un equipo que estuvo abajo en la tabla casi siempre, lo raro fue que no le cortasen: promedió 5,5 puntos y 3,9 rebotes en 18 minutos. Otro dato curioso es que casi la mitad de sus canastas (31 de 64) fuesen mates.

Mejoró en su siguiente destino, Brindisi (9,4 y 6,6) y consiguió el pasaporte búlgaro al jugar con la selección el Eurobasket de 2013, lo que animó a que el Olympiacos le firmase un contrato de tres temporadas, pero solo cumplió una y media. Su regreso a Brindisi se vio frustrado por una grave lesión de rodilla.

Relacionado con su estado físico hubo a continuación un par de episodios raros: firmó con el Gaziantep turco, pero no llegó a debutar, en verano del 2015, y meses después le pasó lo mismo en lo que pudo ser su segunda aventura española, en el Cajasol sevillano, que rompió el contrato después de que no pasase el reconocimiento médico. Se refugió en una liga menor como la de Estonia y ahora está en la mismas, en Dubai. En enero cumplió 33 años. Es amante de los coches y el rap, admirador de Kevin Garnett y fanático de los tatuajes: tenía ya once cuando jugó en Madrid.

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Las pruebas físicas (que no pasó) en Sevilla (Foto: El Desmarque).